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Imagen microscópica del coronavirus SARS-CoV-2

El coronavirus SARS-CoV-2 es ahora más contagioso, según los últimos estudios

Varias investigaciones confirman que la mayor capacidad de infección no implica que exista una mayor virulencia

3 min

El coronavirus SARS-CoV-2 se ha vuelto más contagioso. Así lo revelan los más recientes estudios que se están realizando por todo el mundo.

La mayor tasa de infectabilidad comparada con el brote del pasado invierno no vendría acompañada por eso de una mayor virulencia.

Cambio inicial

La mayor capacidad de transmisión se debe, especialmente, a una mutación genética del virus llamada D614G, según una nueva investigación de la Universidad de Massachussets (Estados Unidos). El nombre viene porque es en la posición 614 donde se produjo un cambio de amionácido, pasó de ser un ácido aspártico a glicina.

Dicha modificación afecta a la proteína S, con la que se agarra a las membranas de las células y las infecta. Ahora, con más facilidad, ya que acelera la proliferación del virus, sobre todo en las vías altas, no tanto en los pulmones, detallan en la revista Nature.

Afectación localizada

La facilidad en la reproducción de estas nuevas cepas las ha convertido en hegemónicas respecto a las anteriores. Asimismo, ayudan a la capacidad de contagio ya que emiten una mayor cantidad de virus.

El hecho de que afecten más a las vías respiratorias altas y no tanto a los pulmones aumenta su potencial contagiador mientras reduce los riesgos de contraer neumonía.

Primera detección

Los científicos detectaron por primera vez esta nueva cepa en Italia el 20 de febrero y con el paso del tiempo se ha podido reconstruir su evolución. Si en marzo ya representaba el 60% de los contagios en Europa, en junio llegó al 100%.

Un reciente estudio de la Universidad de Texas (Estados Unidos) ha confirmado una de las hipótesis que se barajaron desde el principio. La mutación ha resultado ventajosa para el SARS-CoV-2 y, por selección natural, se ha impuesto.

Variables

La gran capacidad para contagiar del virus con la mutación D614G puede explicar en gran medida el repunte de casos que se ha producido en Europa, pero no es el único motivo.

Daniel Prieto-Alhambra, fármaco-epidemiólogo de la Universidad de Oxford (Reino Unido) subraya que la movilidad que hubo durante y después del verano, la vuelta a la socialización y al trabajo han sido otros factores claves. Por su parte, desde el Mount Sinai de Nueva York destaca la importancia de los rastreos, ya que es muy fácil que la curva de contagios se dispare casi sin percibirlo, sentencian.