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Imagen promocional de uno de los 'realities' más famosos, 'Keeping Up with the Kardashians' / KEEPING UP WITH THE KARDASHIANS

Consumir 'realities' puede convertirte en peor persona

Un estudio revela que consumir programas como ‘Keeping Up with the Kardashians’ está relacionado con una menor empatía con los más necesitados

3 min

Keeping Up with the Kardashians ha estrenado recientemente su 15 temporada. La familia Kardashian no sólo ha conseguido revolucionar el mundo de la televisión, sino que también se han convertido en las personas más influyentes y famosas del mundo. Millones de personas siguen con interés sus aventuras episodio tras episodio, pero es que este reality televisivo también ha protagonizado estudios científicos.

El último viene firmado por la London School of Economics, que afirma que consumir programas como Keeping Up with the Kardashians y Made in Chelsea, en los que los que se muestran famosos viviendo rodeados de lujo, fama y glamur, provocan que los espectadores miren con mayor frialdad hacia las personas con pocos recursos económicos.

Menor empatía

Más de 480 adultos participaron en un experimento, divididos en dos grupos. A los miembros del primero se les enseñaron imágenes de estos realities, así como determinados anuncios de famosos con productos de lujo y cuatro titulares de periódicos con historias de gente que se hizo rica siendo pobre. Al segundo grupo se le mostraron imágenes neutrales como anuncios del metro de Londres, paisajes naturales y titulares de prensa con noticias sobre dinosaurios.

Posteriormente, todos los participantes fueron sometidos a un test con preguntas que pretendían medir su actitud hacia la riqueza y el éxito y hacia los programas sociales para los desfavorecidos. Y los resultados revelaron que consumir contenidos como los realities está directamente relacionado con tener una menor empatía con las personas más necesitadas y su bienestar, y con apoyar las políticas que tratan de revertir estas situaciones.

Materialistas

“Los humanos son intrínsecamente materialistas, pero también muy sociales y comunitarios. La forma en que esto se expresa depende de nuestra cultura. Si se pone más énfasis en el materialismo como una forma de ser feliz, esto nos hace más propensos a ser egoístas y antisociales, y por lo tanto no empatizar con las personas menos afortunadas”, apunta el doctor Rodolfo Leyva, autor del estudio. “Con esta investigación queremos contribuir a las explicaciones de por qué ha ido disminuyendo el apoyo de los británicos a los programas de ayuda destinados a los pobres y desempleados”.