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Carretera donde apenas se ve por la niebla / Katie Moum en UNSPLASH

Seis consejos imprescindibles para conducir con seguridad con niebla

Entre esas recomendaciones está el no pararse en el arcén y moderar la velocidad

Victoria Herrero
6 min

Una postal muy típica del invierno son las mañanas de espesa niebla que, en el caso de la carretera, dificulta mucho el tráfico. Y es que conducir bajo este halo blanco resulta muy peligroso por esa escasa visibilidad al volante, lo que puede hacer que se ponga en riesgo tanto la seguridad del conductor de un vehículo como del resto de usuarios de esa vía.

Pero el peligro no solo viene por el hecho de que apenas se vea nada de lo que ocurre en la carretera, sino que este fenómeno atmosférico también hace que el asfalto se moje con lo que la distancia de frenada es mayor y aumenta el riesgo de perder el control del coche. Para no llegar a esto siempre conviene tener en mente una serie de recomendaciones para conducir con seguridad en mitad de un banco de niebla. 

Distancia de seguridad

Como recuerdan desde la Dirección General de Tráfico es motivo de multa, además de muy peligroso, no respetar una distancia de seguridad prudencial con respecto al coche que precede al automóvil. Una máxima que en una situación en la que haya niebla se debe seguir con mayor razón.

Y es que en el caso de que el conductor del primer vehículo tenga que frenar de manera brusca y de forma imprevista el coche de atrás seguramente se chocará con este si no mantiene dicho espacio. Además, al estar el suelo mojado la frenada será más larga y puede que el coche no responda como se espera en el momento de esa parada

El temido hielo negro

Precisamente cuando ese asfalto está a cero grados o menos y hay niebla, esta entra en contacto con el suelo de tal manera que el agua condensada se congela y el pavimento se vuelve resbaladizo y muy peligroso. Un fenómeno que no se ve a simple vista ya que esa capa de hielo es tan fina que casi no se aprecia por lo que muchos conductores se confían y es ahí donde se vuelve traicionera. 

Por ello, otro de los consejos es que el freno siempre debe pisarse con suavidad para controlar mejor el pulso de las ruedas en caso de niebla. Además, otra buena idea es frenar poco a poco de manera intermitente para así ir avisando (por medio de estas luces) a los vehículos que vayan por detrás.

En el arcén no se para

Nunca debe hacerse, ni siquiera si se ha tenido una urgencia como un pinchazo. Lo mejor es seguir despacio con el vehículo hasta estacionarlo en un lugar seguro. Elegir parar en el arcén un día de niebla intensa puede resultar más que peligroso; fatal. 

En el caso de que el coche no arranque y se detenga en ese punto exacto con motivo de una avería, los ocupantes del mismo deben salir del automóvil con cuidado para no ser atropellados o no entorpecer el tráfico y colocarse al otro lado del guarda­rraíl. Este incidente se debe señalizar como es lógico con el luminoso correcto; eso sí, en este caso a una distancia mayor (por la niebla) de tal manera que se avise al resto de conductores de lo que ocurre con más antelación.

¿Cómo usar las luces?

Uno de los errores cuando hay visibilidad escasa por la niebla es encender las luces largas. Sin embargo, esto no hace que se vea mejor cuando se produce este fenómeno en la carretera, además de que es un riesgo para el resto de conductores ya que se les puede deslumbrar con esa potencia lumínica. 

En el caso de los faros antiniebla su intensidad de luz es superior a las de posición, cruce o carretera, por lo que se aconseja solo emplearlos cuando se produce este fenómeno climático y en casos muy concretos. Es más, llevar puestas las luces antiniebla cuando no se debe hacer o bien no llevarlas es una falta grave que trae consigo hasta una sanción de 200 euros. En el caso de la delantera se puede usar de manera aislada o bien alternando con la de corto alcance si se trata de un trazado estrecho donde haya muchas curvas.  

Carretera con curvas donde se podría usar la luz delantera en caso de niebla / Jaromir Kavan en UNSPLASH
Carretera con curvas donde se podría usar la luz delantera en caso de niebla / Jaromir Kavan en UNSPLASH

Moderar la velocidad

Una premisa lógica. Si apenas se ve nada de lo que sucede en ese trayecto, pisar el acelerador a fondo es una mala idea por lo peligroso de esta decisión. La velocidad se debe moderar hasta el punto mismo en el que el conductor esté seguro conduciendo y tenga capacidad de reacción por si se produce un imprevisto. 

De la misma manera, se aconseja no hacer una conducción brusca para no sorprender con esos movimientos al resto de conductores que no ven al coche. Y un último consejo para ganar en seguridad en los días de niebla cerrada: lo mejor es que en las vías que sean de doble sentido se evite el realizar adelantamientos por la razón lógica.