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Platos y tazas sobre un lavavajillas / CG

Consejos para aprender a usar, correctamente, un lavavajillas

Usar un lavaplatos supone un ahorro de hasta 32.000 litros al año y unas 400 horas de tiempo, aunque todo pasa por hacer un buen uso de este aparato

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El lavavajillas es un electrodoméstico presente en más del 56% de los hogares de España, lo que supone unas compras de 580.000 de estos aparatos cada año. Además de facilitar la vida, un lavavajillas es mucho más efectivo que un lavado a mano. Son varios los puntos fuertes de este electrodoméstico, como su ayuda al medioambiente o el reducir el coste de las facturas. 

Usar un lavavajillas supone un ahorro de hasta 32.000 litros al año y unas 400 horas de tiempo, aunque todo pasa por hacer un buen uso de este aparato. Estos resultados tan optimistas no se obtienen de cualquier manera. A la hora de adquirir este electrodoméstico hay que fijarse bien en las etiquetas para que el aparato sea realmente eficiente. Mejor invertir más cuando se compran que hacerse con uno más barato que, con el tiempo, supondrá un gasto mayor.

Hay que seguir bien los pasos

Junto a esto, es importante leer bien las instrucciones de cada opción de lavado. Igual que se cambia el programa de una lavadora, hay que adaptar el programa del lavavajillas a la cantidad de suciedad y al tipo de vajilla. Además, aclarar los platos no sirve de nada. De hecho, empeora el lavado y gasta más agua de la necesaria

Simplemente hay que quitar los restos de comida, ya que el lavavajillas no es una basura ni tiene un triturador incorporado. También hay que ordenar bien todo lo que se introduzca en el lavaplatos y administrar correctamente el espacio, ya que poner uno casi vacío es un despilfarro de agua y de luz, y llenarlo hasta los topes será el doble de despilfarro porque habrá que repetir el lavado.

Los detalles también cuentan

Con eso, la cantidad de detergente también tiene que ser adecuada a la carga. Si se pone de más, estaremos contaminando el medioambiente para nada y el aclarado no terminará con todos los restos del producto. Si se echa de menos, no se eliminará por completo la suciedad de la vajilla. Hay que usar la cantidad que recomienda el fabricante y nunca emplear un producto que no sea específico.

También hay que acordarse de la sal del lavaplatos, ya que en zonas en las que el agua es muy dura, la sal hará que la vida del lavavajillas se prolongue porque la cal puede destrozar su maquinaria. Todo aparato requiere un cierto mantenimiento. Para que el lavado sea adecuado, hay que limpiar los filtros y el sumidero de forma periódica para que, como poco, la vajilla no salga sucia.