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Júpiter / PIXABAY

Encuentran respuesta al color de las bandas de Júpiter

Según los científicos, estas franjas se deben a las corrientes de la atmósfera del planeta

3 min

Un equipo internacional de científicos ha descubierto el motivo por el que los anillos de Júpiter toman unas particulares franjas de colores de tonalidades blancas, rojas, anaranjadas y marrones. Tal y como ha determinado la investigación, la razón se encuentra en las fuertes corrientes en chorro existentes en el planeta que fluyen por su atmósfera de este a oeste. Sobre esto habla el experto Navid Constantinou, de la Universidad Nacional Australiana, investigador del estudio: “Sabemos mucho sobre las corrientes en chorro en la Tierra, así como el papel que tienen en el clima y el ambiente, pero todavía tenemos que aprender mucho sobre la atmósfera de Júpiter”.

Según han podido determinar recientemente los análisis de la Sonda Juno de la NASA, este tipo de corrientes en chorro existentes en el planeta llegan a alcanzar una profundidad de más de 3.000 kilómetros por debajo de las nubes de Júpiter. Ahora la nueva teoría de este grupo de científicos afirma que las corrientes en chorro eran suprimidas por un campo magnético. “El gas en el interior de Júpiter está magnetizado y por ello nuestra nueva teoría explica por qué las corriente en chorro van debajo de la superficie de este gigante gaseoso, pero no van más allá”, explicó Jeffrey Parker, coinvestigador del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, en Estados Unidos.

Diferencias con las corrientes terrestres

Tal y como explica Parker, las corrientes y los flujos en chorro de la Tierra son onduladas e irregulares, mientras que, por el contrario, las de Júpiter son mucho más rectilíneas. “No hay continentes y montañas debajo de la atmósfera de Júpiter que obstruyan el camino de las corrientes en chorro”, comenta el investigador.

Sin embargo, a pesar de las diferencias entre ambos planetas, la formación y la disposición de las corrientes en Júpiter pueden ser grandes elementos de estudio para poder realizar una investigación más en profundidad sobre este fenómeno en este y otros planetas. “Al estudiar a Júpiter, no solo desentrañamos los misterios en el interior del gigante gaseoso, sino que también podemos utilizar a Júpiter como laboratorio para estudiar cómo funcionan los flujos atmosféricos en general”, concluye Parker.