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Una pareja besándose / PIXABAY

Cinco besos que durarán para siempre

Celebramos el Día Internacional del Beso viajando por el mundo en busca de los besos más eternos

6 min

Este viernes, 13 de abril, es el Día Internacional del Beso. Una pareja tailandesa tiene en su poder el beso más largo. ¡Nada menos que 58 horas seguidas besándose! Sin embargo, existen besos todavía más largos que no temen al tiempo físico ni meteorológico. Se trata de las esculturas que se pueden encontrar en parques, embarcaderos, estaciones de tren… e incluso cementerios. La agencia de viajes online Rumbo descubre besos que esperan pacientemente a que alguien los fotografíe y los convierta en eternos.

Petó de la Mort

El beso de la muerte, una escultura del cementerio de Poblenou (Barcelona) / SHUTTERSTOCK

El beso de la muerte, una escultura del cementerio de Poblenou (Barcelona) / SHUTTERSTOCK

“Más su joven corazón no puede más; / en sus venas la sangre se detiene y se hiela / y el ánimo perdido con la fe se abraza / sintiéndose caer al beso de la muerte”. Son los versos de Jacint Verdaguer que aparecen grabados a modo de epitafio en una lápida del cementerio de Poblenou y sobre la que se alza este beso escultural.

El Petó de la Mort --o beso de la muerte-- es una creación de 1930 del artista Jaume Barba que, a pesar del contexto, no resulta tenebrosa, sino todo lo contrario: revela una escena de amor. En ella, la muerte no lleva su habitual guadaña. Utiliza las dos manos para sostener el cuerpo desplomado de un joven al que acaba de seducir. Y mientras clava sus falanges en el cuerpo sin vida, se agacha sobre él con delicadeza para darle el que será, ahora sí, su último beso.

'Unconditional Surrender'

'Unconditional Surrender', en el embarcadero de San Diego (California, Estados Unidos) / SHUTTERSTOCK

'Unconditional Surrender', en el embarcadero de San Diego (California, Estados Unidos) / SHUTTERSTOCK

Este beso conmemora el fin de la II Guerra Mundial. Un día de agosto de 1945, un marinero y una enfermera salieron a las calles de Nueva York para celebrar la victoria de las fuerzas aliadas. No se conocían, pero eso no impidió que se fundiesen en un beso. El fotógrafo Alfred Eisenstaedt capturó el momento con su cámara y la foto se convirtió en una de las más famosas de la historia: “V-J Day in Times Square”.

Más de medio siglo después y a partir de aquel retrato, el artista J. Seward Johnson realizó este monumento, Unconditional surrender --rendición incondicional en castellano-- de casi ocho metros de altura. Y a pesar de que al principio la escultura no gustó nada a los locales, con el tiempo se ha convertido en uno de los escenarios más populares de California para declaraciones de amor, propuestas de matrimonio o, simplemente, un paseo junto al embarcadero.

'Man and Woman'

'Man and Woman' está en Batumi (Georgia) / SHUTTERSTOCK

'Man and Woman' está en Batumi (Georgia) / SHUTTERSTOCK

La ciudad de Batumi se ha hecho mundialmente famosa gracias a esta escultura en movimiento de la artista Tamara Kvesitadze. Cada día a las siete de la tarde dos estatuas de ocho metros de altura empiezan a moverse, acercándose lentamente la una a la otra hasta que se funden en un beso. Pero la historia no termina bien.

Y es que justo después del beso los amantes se separan para siempre… o, al menos, hasta que vuelvan a dar las siete de la tarde del día siguiente. La escultura --Man and Woman-- está inspirada en la novela Ali y Nino: una historia de amor (Kurban Said, 1937). Sus protagonistas son Nino, una princesa cristiana y Ali, un joven aristócrata musulmán, que viven su propia versión de Romeo y Julieta con la particularidad de que en su caso no son los apellidos, sino el choque entre culturas lo que se interpone al amor.

'The Lovers'

'The Lovers' está en la estación de ferrocarril de Saint Pancras (Londres) / SHUTTERSTOCK

'The Lovers' está en la estación de ferrocarril de Saint Pancras (Londres) / SHUTTERSTOCK

Una pareja de bronce de nueve metros de alto, abrazándose y a punto de besarse. Eso es lo primero que ven los pasajeros que llegan a Londres a bordo del Eurostar. El artista británico Paul Day esculpió este encuentro entre dos jóvenes para conmemorar el fin de la II Guerra Mundial, y hoy refleja también el latido de una estación de tren más allá del tránsito de pasajeros.

Bajo los pies de la pareja, un friso combina escenas cotidianas de viajeros con otras de la guerra. Y el conjunto --The lovers, los amantes en castellano-- recuerda al transeúnte que, al igual que una estación, la vida es un lugar para celebrar el reencuentro y el amor, y cerrar el paso a la violencia.  

Romeo y Julieta

''Romeo y Julieta está en Central Park de Nueva York (Estados Unidos) / SHUTTERSTOCK

''Romeo y Julieta está en Central Park de Nueva York (Estados Unidos) / SHUTTERSTOCK

Frente al teatro Delacorte, en pleno Central Park, dos amantes de bronce llevan casi medio siglo abrazados, a punto de besarse. Son Romeo y Julieta. En esta escultura, creada por Milton Hebald y donada a la ciudad por el editor George T. Delacorte, la pareja permanece ajena al paso de las estaciones, de los corredores habituales del parque e incluso de los espectadores que acuden al teatro. En cierto modo, el escultor consiguió hacer realidad un deseo romántico: congelar un beso en el tiempo. Y ya de paso, les liberó también del trágico final al que les había condenado Shakespeare.