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Cerebro / PIXABAY

Así experimenta el cerebro el paso del tiempo

Las células del cerebro organizan las experiencias de una persona en una secuencia ordenada

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Un grupo de investigadores del Instituto Kavli de Neurociencia de Sistemas en Noruega ha descubierto todo un hallazgo en referencia a la actuación del cerebro para almacenar recuerdos. En concreto, el descubrimiento se centra en una red de células cerebrales que ayuda a expresar el sentido del tiempo mediante las experiencias y vivencias que la persona recuerda. Tal y como lo evidencia el profesor Edvard Moser, premio Nobel y director del Instituto Kavli: “Esta red proporciona marcas de tiempo para eventos y hace un seguimiento del orden de los eventos dentro de una experiencia”. La situación de este conjunto de células cerebrales responsables de la gestión del tiempo,se halla precisamente de forma correlativa con el área cerebral que codifica el espacio, por lo que ambos están profundamente relacionados.

Tal y como ha podido revelar el estudio, el cerebro no concibe el paso del tiempo como horas, minutos o segundos, sino que más bien la temporalidad se almacena gracias a las experiencias y a los recuerdos. Por este motivo, el equipo científico ha explicado que los seres vivos tienen lo que se conoce como una especie de ‘reloj neuronal’ que organiza el flujo de las experiencias en una secuencia ordenada de eventos. “Nuestro estudio revela cómo el cerebro tiene sentido del tiempo cuando se experimenta un evento. La red no codifica explícitamente el tiempo. Lo que medimos es más bien un tiempo subjetivo derivado del flujo continuo de experiencia”, ha especificado el neurocientífico y miembro del estudio Albert Tsao.

El tiempo es un misterio

A pesar de esta increíble revelación, lo cierto es que el equipo de investigadores dice no saber lo suficiente sobre la percepción temporal de los humanos a esos cambios, algo que no ocurre, por ejemplo, con la percepción espacial: “Una comprensión bastante buena de la forma en que los cerebros procesan el espacio, mientras que nuestro conocimiento del tiempo es menos coherente”, ha explicado el profesor Moser.