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Escultura ecuestre de Alejandro Magno / PIXABAY

Revelan la verdadera causa de la muerte de Alejandro Magno

Un estudio de la Universidad de Otago ha descubierto que su fallecimiento pudo deberse a una enfermedad

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Son muchos los estudiosos que tratan de desvelar las grandes incógnitas de la antigüedad, más todavía cuando se trata de importantes figuras en la historia de la humanidad. El caso más reciente ha sido el de Alejandro Magno, el gran conquistador del que nunca se ha conocido el verdadero motivo de su muerte, aunque con frecuencia se ha apuntado al envenenamiento. Ahora, según un reciente estudio, parece que el fallecimiento del joven emperador pudo deberse a otra causa.

La muerte de Alejandro Magno está fechada en el año 323 a.C., cuando tan solo contaba con 33 años de edad. Aunque vivió hace más de 2.300 años, su legado se ha transmitido con el paso del tiempo, ya sea a través de escritos o de pinturas que magnificaban la figura del general macedonio. Sin embargo, no ha sido hasta ahora cuando unos investigadores de la Universidad de Otago han dado con la causa de su muerte: el síndrome de Guillain-Barré.

Dado por muerto, sin estarlo

Lo poco que se sabía sobre su muerte fue que sufrió fuertes fiebres y dolores abdominales, seguidos de una parálisis progresiva de su organismo. Debido a su sed de conquista se ganó múltiples enemigos, por lo que el envenenamiento era la teoría, a priori, más certera. Aún así, nunca ha habido una certitud al respecto, habiendo otras investigaciones que incluso apuntaban al alcoholismo. Lo que más llamó la atención de su fallecimiento fue el hecho de que su cuerpo, pasados los días, no se llegaba a descomponer, un apunte clave en la nueva teoría.

El síndrome de Guillain-Barré provoca que el sistema inmunitario ataque al sistema nervioso. Como resultado, el cuerpo de Alejandro Magno sufrió una parálisis completa y debilidad muscular. Es decir, le dieron por muerto sin llegar a estarlo. Según el reciente estudio, Alejandro Magno tardó seis días en morir desde que le creyesen por muerto, manteniendo la consciencia de todo lo que ocurría.