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Castillo de Castellcir o Castillo de la Popa de Barcelona / WIKIMEDIA COMMONS

Castillo de Castellcir: la joya olvidada de Barcelona

Esta antigua fortaleza del siglo X también conocido como el Castillo de la Popa se encuentra a 50 minutos de trayecto desde la capital catalana

María Díaz
12.09.2019 18:09 h.
3 min

En Barcelona, provincia donde Antoni Gaudí experimentó con su arte, lugar donde artistas como Picasso alcanzaron su máximo esplendor y el lugar en el que la Sagrada Familia saluda a Europa, aún hay joyas milenarias que muchos desconocen. Una de ellas tiene forma de fortificación: el castillo de Castellcir.

Esta obra arquitectónica con forma de barco, a pesar de haber sido declarada como Bien de Interés Cultural en el año 1888, ninguna administración, ni local, ni autonómica, ni estatal se ha preocupado de mantenerla en pie.

Imponentes ruinas

Situado en el municipio al que debe su nombre, Castellcir, en la comarca barcelonesa de Moianès, en plena Sauva Negra catalana y a 50 minutos de trayecto desde Barcelona capital, fue construido en el año 1014 con el objetivo de establecer las defensas del valle de la riera Castellcir y Tenes.

Los siglos han hecho estragos sobre él y de su época de gloria y esplendor solo se conserva la estructura original. El resto son ruinas. Algo que resulta obvio solo con verlo. Tan obvio como que a la vista se asemeja a un barco, de ahí que también se le conozca como el castillo de la Popa. Esto se debe a que descansa sobre un conjunto rocoso.

Cambios de titularidad

Originariamente era la dinastía de los Castellcir quien regentaba los derechos sobre la fortificación. De ellos pasó a Guillem Ramon de Òdena, en 1107, para años después, en 1294, regresar a manos de los Castellcir. La titularidad volvió a cambiar de nombre en tres ocasiones más, siendo Federico Torelló i Cendra su último propietario documentado en el año 1942.

En la actualidad el Castillo de Castellcir es un área de 570 metros cuadrados de ruinas, formadas por lo que antes eran las murallas, la capilla de Sant Martí de la Roca y un edificio principal de dos plantas. Una fortaleza a la espera de ser restaurada o sucumbir definitivamente y que pueden contemplar todos aquellos que cojan el sendero de cuatro kilómetros que parte del pueblo de Castellcir.