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Imagen de un caballo / David Dibert en UNSPLASH

Así es la carne de caballo, la gran desconocida para los consumidores

Este tipo de pieza recuerda a la carne de buey a la hora de ser la protagonista de numerosas recetas

Victoria Herrero
6 min

A la hora de ir a la carnicería para hacer la compra semanal, el cliente puede encontrarse con un amplio catálogo de productos cárnicos donde se encuentran piezas de cerdo, de ternera, de pavo, de pollo, de conejo, de cordero... y hasta de caballo. Sí. Una carne que desde hace algún tiempo ya no es tan raro ver en estos establecimientos o supermercados

Se trata de un producto que resulta de lo más aconsejable para la salud en cuanto a que es beneficioso para aquellos comensales que padecen sobrepeso o tienen unos niveles de colesterol elevados. Eso sí, para aprovecharse de estas buenas noticias, primero uno tiene que animarse a probar un ingrediente que no es tan común para los paladares y recetas nacionales

Mostrador de una carnicería donde se puede encontrar carne de caballo / Kyle Mackie en UNSPLASH
Mostrador de una carnicería donde se puede encontrar carne de caballo / Kyle Mackie en UNSPLASH

¿Es apta para su consumo?

Tal y como apuntan los expertos en seguridad alimentaria de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) no hay que mostrar reticencia alguna a la hora de llevarse un pedazo de carne de caballo a la boca. Esta es apta para el consumo; es más en multitud de países forma parte de la dieta más común y frecuente. 

En el caso de este alimento que procede de los equinos esta se puede distinguir de otras más comunes como es el caso de la de vacuno o de cerdo, más habitual en el caso de las neveras nacionales, por un aspecto exterior de un color más rojo e intenso (casi oscuro o marrón), además de por ser una pieza que apenas tiene grasa. En cuanto a su sabor una vez se ha probado, este resulta muy agradable y dulce al paladar. 

Sus beneficios para la salud

Además de las ventajas nutricionales antes expuestas, esta carne en particular tiene mucho hierro por lo que es idónea para aquellos pacientes con carencia de este mineral en su organismo (incluso su aporte puede ser beneficioso para las embarazadas siempre y cuando se consuma con moderación); así como para las personas que sean intolerantes a la proteína de vaca. Por lo tanto, comer estas piezas cárnicas es una buena alternativa en la mesa. 

Pero aquí no se acaban los beneficios para la salud. Estas piezas de la carnicería son muy aconsejables si se sigue una dieta baja en calorías para perder esos kilogramos de más ya que no tiene apenas grasa (que la hace además que sea muy ligera a la hora de digerirla), además de que ofrece un buen aporte de vitaminas como la A, K, B3 y B9. A esto hay que sumar su aporte positivo en minerales como es el caso del potasio, el zinc, el calcio, el yodo o el magnesio.

Algunas apreciaciones

No hay, por tanto, problema alguno en consumir este tipo de alimento siempre y cuando se haga con moderación y la carne proceda (como ocurre con otros tipos de carnes) de animales que hayan sido criados y sacrificados siguiendo la pertinente seguridad alimentaria, así como las normas y controles sanitarios al efecto. 

Esto hará que el comensal no se arriesgue a padecer algunos de los efectos secundarios asociados a esta carne si esta procede de mataderos fraudulentos. Perjuicios para la salud que pueden ir desde calambres, pasando por temblores, arritmias, problemas para conciliar el sueño, ascenso de los niveles de tensión arterial o espasmos musculares entre otros. 

La carne de caballo en la gastronomía

Salvando ciertos reparos culturales a la hora de optar por este producto, se trata de un alimento que demuestra su versatilidad en una amplia variedad de recetas. Así, puede prepararse un caldo para luego incorporar a una clásica sopa de fideos, servir como base de embutidos de carne de caballo o a modo de guiso si se prepara estofado y con verduras como si de otra especie animal se tratase. Incluso en algunos platos si no fuese por su sabor algo más dulce más de uno aseguraría que está comiendo carne de vacuno. 

Prácticamente se pueden replicar la mayor parte de las elaboraciones que tienen como protagonista a la carne de buey, incluso hacer un steak tartar ya que la carne de caballo es también apta para su consumo crudo; la base de esta receta. Además, hay países como es el caso de Alemania donde este producto es la estrella para preparar recetas de toda la vida. Es el caso de los clásicos asados Sauerbraten y Pferderostbraten, hechos tradicionalmente con carne de caballo o la salchicha Rosswurst que es típica de la zona de Baviera.