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Atmósfera de la Tierra / WikiImages EN PIXABAY

La atmósfera se acabará, pero antes crearán un arca de Noé en la Luna

Un nuevo estudio determina que la capa protectora de la Tierra tiene fecha de caducidad, pero antes hay mucho por hacer

Carlos Losada
6 min

La atmósfera de la Tierra tiene fecha de caducidad. Esto implica que la vida sobre el planeta también la tiene, dado que esta capa de gases es la que protege la superficie de las radiaciones y el vacío espacial.

Sin embargo, podemos estar tranquilos a corto plazo, ya que esto no sucederá al menos hasta dentro de 1.000 millones de años, tiempo suficiente como para que el planeta encuentre otros peligros más inminentes e igualmente alarmantes.

¿Por qué se extinguirá la atmósfera?

A pesar del larguísimo periodo de vigencia que la atmósfera tiene por delante, resulta interesante hacerse eco del estudio The future lifespan of Earth’s oxygenated atmosphere que se ha publicado en la revista Nature Geoscience, donde se pone de manifiesto esta idea de caducidad, basándose para ello en que los gases ricos en oxígeno que rodean la superficie terrestre tienen unos 2.500 millones de años.

De hecho, la aparición de microorganismos que produjeron grandes cantidades de oxígeno se considera una anomalía. En todo ello se han basado en la Universidad de Toho (Japón) para realizar este nuevo estudio. Según se puede leer en Natural Geographic, el profesor asistente Kazumi Ozaki, profesor asistente en la Universidad de Toho opina lo siguiente: “Generalmente se piensa que la biosfera de la Tierra llegará a su fin en los próximos 2.000 millones de años debido a una combinación de sobrecalentamiento y una escasez de CO2 para la fotosíntesis. Y de ser cierto, cabe esperar que del mismo modo los niveles de O2 atmosférico decaigan en un futuro lejano”.

Un arca de Noé

Quizás esta fecha aún quede muy lejana para tomar cualquier decisión al respecto. De hecho, hay otras muchas eventualidades que pueden suponer un riesgo para la vida en la superficie de la Tierra. Hay que recordar que estamos sumidos en un inquietante cambio climático y que el ser humano está inmerso en una pandemia mundial.

Todo esto es relevante para un equipo de científicos de la Universidad de Arizona, que ha ideado un método para crear una especie de arca de Noé que sea capaz de salvaguardar la vida terrestre.

Será una base lunar y no habrá animales

Eso sí, este arca de Noé no será un gigantesco barco en el que se resguarden parejas de diferentes especies llegadas desde todos los rincones del mundo, sino que resultará mucho más sofisticado y lejano. De hecho, se trataría de una base lunar en la que almacenar semillas, esporas, espermatozoides y óvulos congelados criogénicamente de un total de 6,7 millones de especies.

Y es que, los tiempos han cambiado y ya no es necesaria una pareja de animales para salvaguardar cada especie.

Esquema de la base lunar / UNIVERSIDAD DE ARIZONA
Esquema de la base lunar / UNIVERSIDAD DE ARIZONA

Póliza de seguros

Acerca de este proyecto se ha pronunciado Jekan Thanga, un profesor de ingeniería aeroespacial y mecánica que lidera el proyecto, y ha comentado que este almacén sería una póliza de seguros global y moderna.

“La Tierra es, naturalmente, un entorno volátil. Tuvimos un aviso hace unos 75.000 años con la supererupción del volcán Toba, que provocó un período de enfriamiento de 1.000 años y, según algunos, se relaciona con una caída estimada en la diversidad humana. Como la civilización humana tiene una huella tan grande, si colapsara, podría tener un efecto de cascada negativo en el resto del planeta”, ha añadido.

La base lunar

En cuanto al lugar en el que se guardarían las muestras, tiene la dificultad de estar situado en nuestro satélite, pero eso también implica que si hay algún desastre en la Tierra, dichas muestras van a estar a salvo.

Claro que para ello habría que construir una base lunar. El lugar ya lo tienen localizado, ya que se trata de unos tubos de lava bajo la superficie con unos 100 metros de diámetro y que han perdurado alrededor de 3.000 millones de años. Allí estarían protegidas de cambios de temperatura, radiación y el choque de elementos como minúsculos meteoritos.

Complicado para el ser humano

No obstante, cabe recordar que la vida en la Luna será difícil para el ser humano, ya que no hay atmósfera y la temperatura es de unos 25 grados bajo cero, de modo que la base lunar ha de contar con unas características muy concretas.

Y como detalle final, el propio Thanga comenta que para llevar todas esas muestras se necesitarían unos 250 lanzamientos de cohetes. Por lo tanto, aunque el proyecto es apasionante, aún le queda tiempo para hacerse viable.