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Espacio / PIXABAY

Un grupo de astrónomos halla la materia perdida del universo

Se trata de la localización de unas partículas subatómicas perdidas en el cosmos capaces de crear los objetos físicos que observamos

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Un equipo internacional de astrofísicos asegura haber encontrado una parte de materia común perdida en el universo que podría ser clave, entre otras cosas, para probar la teoría del big bang. En concreto, la materia ordinaria a la que hacen referencia estos científicos recibe el nombre de bariones, unas partículas subatómicas que son las responsables de conformar todos los objetos físicos existentes (desde las estrellas y las galaxias a los planetas y las personas).

Para encontrar los bariones perdidos en el cosmos, el equipo científico, dirigido por Fabrizio Nicastro del Instituto Italiano de Astrofísica (INAF), observó la luz de una fuente situada a miles de millones de años luz, que provenía de un cuásar llamado "1ES 1553". Este cuásar es un tipo de galaxia con un agujero negro supermasivo en el centro, que es capaz de engullir materia y escupir enormes cantidades de gas proyectando un fuerte brillo, lo que resultó ser una pieza clave para el estudio.

¿Cómo se hizo?

La observación de este cuásar, cuya luz tarda más de 4.000 millones de años en llegar a nosotros, se desarrolló durante 18 días, repartidos entre 2015 y 2017, representando la observación de Rayos X más prolongada jamás vista en una fuente de este tipo. Después de analizar los datos, el equipo halló un tipo de gas de oxígeno ionizado entre el cuásar y nuestro sistema solar, con una densidad capaz de representar un 30% de la materia ordinaria del universo del que hasta ahora se desconocía su procedencia.

Los investigadores sospechan que el gas de oxígeno descubierto en el espacio procede de más cuásares y que se arrojó al cosmos durante miles de millones de años. Para averiguarlo, Michael Shull, coautor del estudio, asegura que será necesario comprobar los resultados obtenidos mediante la observación de nuevos cuásares más brillantes. Por el momento, el increíble descubrimiento supone una hoja de ruta en una asignatura pendiente dentro de la astrofísica, la búsqueda de la materia ordinaria perdida en el cosmos.