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Arma creada con impresión 3D / CREATIVE COMMONS

Estados Unidos legaliza la impresión 3D de armas

Después de años de polémica, el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha levantado la prohibición de vender diseños 3D de armamento

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El Departamento de Justicia de los Estados Unidos ha dado luz verde para que cualquier ciudadano pueda fabricar su propia arma de fuego mediante la tecnología de impresión 3D. Esta decisión ha sido tomada después de más de cuatro años de polémica y negociaciones entre los fabricantes de este tipo de armas –una compañía llamada Defense Distribute– y el Departamento del Estado.

Ahora, después de pasar por una batalla legal muy candente, la compañía Defense Distribute ha conseguido llegar a un acuerdo judicial en el que se permite descargar e imprimir los planos de la pistola Liberator, modelo 3D que la empresa lanzó por primera vez en el año 2013 y que alcanzó más de 100.000 impresiones hasta su prohibición.

Armas no registradas

Las armas diseñadas con este tipo de tecnología están hechas de plástico y los planos que facilita Defense Distribute permiten montarlas con gran facilidad, como si se tratara de un desmontable de Lego. Sin embargo, el resultado del montaje de estas armas no resulta un juguete de construcción.

El principal problema que acarrea la creación de estas armas en tres dimensiones es que son indetectables y pueden pasar desapercibidas por el Gobierno, aumentando el peligro de las “armas fantasma” no registradas. Así lo manifestaban grupos activistas para la regularización de estos objetos letales: “Las armas 3D son intrazables e indetectables, pueden saltarse las regulaciones existentes a la venta y nos ponen a todos en riesgo. Hacen más fácil que gente peligrosa consiga armas es irresponsable y estúpido”.

La seguridad, en juego

A pesar de la aprobación de la nueva reinserción de las pistolas Liberator, multitud de organizaciones contra el uso de las armas consideran que esta decisión pone en un grave peligro la seguridad del país y de todos sus ciudadanos.

Así lo evidencia Avery Gardiner, copresidente de la Campaña Brady para Prevenir la Violencia con Armas: “Esta decisión hace que nuestro país sea menos seguro. Al permitir que delincuentes peligrosos obtengan armas que no están registradas, que son imposibles de rastrear y que ni siquiera pueden ser vistas por un detector de metales, la administración pone en peligro a estadounidenses inocentes”, apunta.