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Un monitor de gimnasio sin mascarilla EP

Con el adiós a las mascarillas llega el síndrome de la cara vacía

Los expertos señalan que el mayor número de casos asociados al estrés o ansiedad que genera el fin del uso del cubrebocas se encuentra en jóvenes

3 min

Este 20 de abril el Boletín Oficial del Estado (BOE) publica el fin de la obligatoriedad del uso de la mascarilla en interiores, aunque se mantienen las excepciones en algunos espacios cerrados como los centros sanitarios o el transporte público. Dos años después decae el uso normativo del cubrebocas, una medida que satisface a muchos, pero que desata el estrés de otros con el llamado síndrome de la cara vacía.

Según los expertos, se trata de una nueva patología, o más bien fobia, que puede generar en algunas personas el hecho de recuperar el contacto a cara descubierta, llegando a generar, incluso, sensación de ansiedad.

Jóvenes y adolescentes, los más afectados

Este síndrome, conocido también como mask fishing, puede tener como origen el miedo a mostrarse a los demás o bien la fobia a contagiarse por coronavirus. Psicólogos y pedagogos coinciden en señalar que es en los adolescentes, en el grupo en que se detecta un mayor sentimiento de inseguridad al desprenderse de este elemento protector.

En una entrevista a EFE, Pilar Conde recomienda a todas las personas que sufran este cuadro de estrés una serie de consejos que pasan, sobre todo, por darse tiempo y respetar las decisiones de cada uno. En primer lugar, se encuentra el de retirar la mascarilla de forma progresiva, tanto en tiempo, como en los lugares.

Recomendaciones

A continuación, aconseja actuar igual en relación a la interacción social, comenzando por enfrentarse, primero, a pequeños grupos con los que nos sintamos cómodos e ir avanzando de formar progresiva. Asimismo, la especialista reconoce que es fundamental darse tiempo entre un paso y otro, para aprender que quitándose la mascarilla no ocurre nada grave.

En esta línea, aconseja ir avanzando a medida que se vayan conquistando los espacios anteriores. Es decir, conforme se normaliza la relación con otras personas sin que nos produzca sensación de inseguridad, estrés o ansiedad.