Menú Buscar
Una persona a punto de aburrirse frente a una ventana / UNSPLASH - JOHNNY COHEN

Aburrirse también es sano, según este estudio

La actividad cerebral desempeña un papel fundamental en esta forma de aprovechar o desaprovechar el tiempo

Juan Antonio Marín
6 min

"Estoy aburrido". Esta es una de las expresiones que los seres humanos repiten a menudo a lo largo de su vida. Es bastante común encontrarse a niños que buscan llamar la atención de los padres a través de diversos comportamientos, que en numerosas ocasiones son derivados del propio aburrimiento. Con el paso de los años, la perspectiva de este estado se va modificando de una manera sustancial.

Y es que cuando ya se tiene cierta edad, el aburrimiento implica situaciones de relajación extrema o, lo que es lo mismo, situaciones en la que no se hace absolutamente nada. Con el fin de no caer en esta práctica, las personas suelen organizar planes de ocio para así ocupar toda su franja horaria y no dejar hueco para el aburrimiento. Ese que también puede desembocar en efectos positivos para el cuerpo y la salud.

Puede dar pie a la confusión

El aburrimiento se puede confundir con otros términos relacionados con el mundo laboral. Uno de los más comunes es el trabajo. Si la actividad que se desempeña no motiva ni genera ilusión, a lo mejor puede desencadenar un panorama similar a este estado. Aunque también existen aquellos individuos que disfrutan al máximo durante su jornada laboral y luego no saben cómo ocupar su tiempo libre.

Varios expertos han señalado que hay dos maneras de afrontar el aburrimiento, y una de ellas puede resultar verdaderamente beneficiosa para la salud. Los dos caminos posibles son el hundimiento o salir a flote y organizarse el tiempo para poder vivir al máximo sin dejar un minuto en stand-by. Es cuestión de actitud y el cerebro cuenta con un papel esencial de cara a afrontar esta situación.

El factor social influye

Según el estudio El aburrimiento como estado de búsqueda, el aburrimiento impulsa la búsqueda de experiencias novedosas. Así lo asegura la autora del informe, la profesora de la Universidad de Texas A&M Heather Lench, que se dedica a analizar en profundidad las cuestiones emanadas del aburrimiento. Entre las conclusiones más destacadas se encuentran la de los dos tipos de aburrimiento. Uno de ellos es más cercano a la depresión o a las situaciones de inestabilidad emocional, y el otro se encuentra más próximo al modelo de organización con el que cuenta la sociedad actual. Un modelo basado en dos ideas principales.

Una persona a punto de aburrirse tras de una ventana / UNSPLASH - JOSHUA RAWSON-HARRIS
Una persona a punto de aburrirse tras de una ventana / UNSPLASH - JOSHUA RAWSON-HARRIS

La primera de ellas son las jornadas laborales empleadas y la segunda la derivación de un determinado tiempo libre. Varios autores señalan también que las personas se encargan de esta segunda variable para acabar con el aburrimiento. Un sentimiento que, en numerosas ocasiones, es un gran aliado de la creatividad y la innovación del ser humano. El hecho de no tener la mente ocupada permite reflexionar y construir desde la mente.

Cómo afrontarlo

La actividad tanto física como cerebral es muy importante para sacar buen provecho del aburrimiento. El cansancio puede convertirse en un gran aliado de las situaciones tediosas, por lo que todo depende de la capacidad que tenga el cerebro para afrontarlas. Y es que el encéfalo emite una serie de sustancias, similares a los analgésicos, que cuentan con el poder de estimular y crear sensaciones en el interior de la cabeza.

Este panorama se antoja completamente distinto al de la depresión o la ansiedad que puede llegar a causar el aburrimiento. Es aquí donde se pone de manifiesto que la persona es la única que tiene la potestad de seguir por un camino u otro. Esta serie de sustancias se pueden comparar como el efecto que podría causar una droga, con el fin de activar a la persona.

Todo depende de la persona

Del propio individuo depende aprovechar el aburrimiento o caer en el más profundo de los pozos. En ocasiones, este tipo de situaciones resultan inevitables en el día a día. La idea principal reside en la manera de afrontarlas, como si de un obstáculo más se tratara.

En cambio, el aburrimiento puede llegar a ser beneficioso por necesidad. Y es que hay ocasiones en las que el agotamiento del cuerpo incita a una situación de aburrimiento para así reponer las fuerzas necesarias. En cualquiera de los casos, la voluntad constituye uno de los pilares fundamentales y en la persona residen las herramientas para abordar esta aventura. A veces incluso es posible aburrirse de estar aburridos.