Cataluña cuenta con muchos trazados de montaña ideales para hacer alguna ruta en buena compañía o incluso uno mismo. Escapadas de fin de semana idóneas para salir de la rutina y escapar de la ciudad y el estrés. Desconectar mental y espiritualmente para afrontar el día a día con la cabeza despejada. 

Una de esas rutas que puedes encontrar cerca de Barcelona y con una dificultad mínima es en Santa Maria de Valldonzella, en la sierra de Collserola, que cuenta con un pueblo abandonado y una ermita histórica para deleitarte con la ruta. 

El lugar está formado por una iglesia, una torre de vigilancia y una masía y, aunque se construyeron en épocas diferentes, la parte más antigua es del año 1147. 

La ruta de senderismo ideal a una hora de Barcelona Pobles Abandonats

Arquitectónicamente, en el antiguo monasterio se pueden diferenciar diversas estructuras y dependencias, entre las que destaca la antigua iglesia, de planta rectangular, uno dedicado a la capilla y el inferior, que se utilizaba como bodega.

También está la torre de Santa Margarita o de Dalt, aunque en la actualidad se encuentra en un estado bastante deteriorado. Originariamente, la torre contaba, por ejemplo, con cinco ventanales de arcos de medio punto. El conjunto de edificaciones se encuentra en un estado bastante deteriorado. 

¿Cómo llegar a Santa Maria de Valldonzella? 

Desde el barrio de Sant Gervasi, en Barcelona, se debe circular por la carretera BV-1468. Hay un aparcamiento de vehículos en esta carretera que se encuentra a 5 km de distancia de Santa María de Valldonzella. A partir de aquí, se trata de un camino de montaña y para llegar al destino hay que ir andando o en bicicleta. También se puede ir en tren hasta Sant Feliu de Llobregat e ir caminando por montaña durante 3,5 kilómetros o bien hasta la parada de bus 'Alzines - Til·lers' y luego caminar poco menos de 2 kilómetros.

Qué ver en Santa Maria de Valldonzella

Santa Maria de Valldonzella es un monasterio de monjas de la Orden del Císter situado en la calle del Císter, en el barrio de Sant Gervasi, cerca de la Ronda de Dalt. El monasterio fue destruido en la Guerra dels Segadors y del edificio no queda nada.

El interior está a la altura de las expectativas que genera el exterior. La nave es de dimensiones considerables: la longitud total de la iglesia es de cuarenta y cinco metros y su anchura es de diez metros. Está dividida en cuatro tramos bien marcados por arcos de ladrillo que arrancan desde un muro ciego de unos cuatro metros de altura. 



El claustro, por otro lado, es de planta cuadrada y también de grandes dimensiones: 30 x 30 metros. Las cuatro galerías están cubiertas por bovedillas cerámicas, y están cerradas por arcadas sustentadas por esbeltas columnas, todo de ladrillo. 

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