Michael Dumas, un joven de 17 años, ha sufrido una severa infección de anquilostomas por enterrarse en la arena de una playa de Tennessee, al sur de Florida (Estados Unidos), cuando disfrutaba de una tarde con sus amigos. Tal y como ha relatado la madre del joven a los medios: “Le enterraron en la arena para divertirse y se ha convertido en nuestra pesadilla”.

El chico desarrolló ampollas y erupciones severas por sus extremidades, que en ocasiones llegaron a medir más de 7 centímetros. Después de asistir al médico, el diagnóstico oficial resolvió que se trataba de una fuerte infección de anquilostomas, producida a causa de unos parásitos hallados en el interior de la arena y que habían penetrado en su piel provocando estos desagradables y dolorosos resultados.

Anquilostomas

Los anquilostomas son unos pequeños gusanos parásitos capaces de penetrar por la piel provocando infecciones crónicas. Su transmisión es muy común en animales de compañía como gatos o perros y pueden a su vez transmitirse a los humanos a través de la arena o tierra contaminada con las heces de animales infectados por estos parásitos.

Los animales infectados depositan huevos de anquilostomas en sus heces, lo que hace que estos gusanos se reproduzcan y tengan más oportunidades para infectar a otros animales o personas. Por este motivo, es recomendable no andar por terrenos arenosos o de tierra descalzos, ya que es posible que contraigamos infecciones de este tipo que pueden desembocar en ampollas, picaduras y erupciones severas en nuestra piel. La propagación de los anquilostomas es muy común en suelos cálidos y húmedos, así como en países que carecen de sistemas de alcantarillado adecuado. No obstante, además de la calidad del suelo también es muy importante tomar medidas de precaución a la hora de andar por ciertos terrenos, respetando como norma principal no caminar descalzos.