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El cementerio alberga alguna de las curiosidades menos conocidas de Montjuïc / PIXABAY

¿Qué secretos y misterios esconde Montjuïc?

Un lugar emblemático de la ciudad repleto de historias y anécdotas curiosas poco conocidas por los barceloneses y sus visitantes

María Díaz
5 min

Es difícil que alguien discuta el hecho de que Montjuïc sea uno de los lugares más famosos y populares de la ciudad de Barcelona. La montaña que se alza sobre la Ciudad Condal ha servido para inspirar alguna que otra canción, novela y completar las guías turísticas dedicadas a definir y resumir lo más reseñable de la ciudad.

Y, aún así, sigue guardando muchas curiosidades desconocidas por la mayoría de sus habitantes, sean barceloneses de nacimiento o de adopción. Una realidad alternativa que deja de lado los datos oficiales y más populares sobre Montjuïc para centrarse en la cara B de la montaña y el distrito de Sants-Montjuïc al que da cabida.

Sistema Métrico Decimal

Una de las cosas más curiosas, y desconocidas, de Montjuïc es su implicación en el desarrollo y establecimiento del Sistema Métrico Decimal Internacional. Las medidas matemáticas que se utilizan hoy en buena parte del mundo tienen que ver con esta localización de Barcelona y la ciudad  de Dunkerque, en Francia. La distancia entre ambos lugares sirvió para que, entre los años 1792 y 1798, se establecieran los parámetros que dan sentido a este sistema matemático de unidades basadas en múltiplos y submúltiplos.

Vistas desde Montjuïc en Barcelona / PIXABAY
Vistas desde Montjuïc en Barcelona / PIXABAY

De las matemáticas a la muerte, porque este es uno de los temas más importantes a la hora de hablar de las curiosidades menos conocidas de Montjuïc. Si bien es cierto que el cementerio que allí se encuentra no pasa desapercibido, si lo hace la razón por la que ocupa ese espacio barcelonés.

Muerte

El origen del cementerio está en la Edad Media. Fue la población judía residente en la zona la responsable de haberlo fundado. Una zona con tradición judía que influyó hasta en el nombre por el que se conoce a la montaña. Montjuïc quiere decir Montaña de los judíos en el catalán antiguo.

Un sentido sepulcral vinculado a la muerte que ha servido para fundar una biblioteca dedicada en pleno a ella. El actual cementerio de Montjuïc alberga, además de tumbas y restos funerarios, una biblioteca propia con más de 4.000 libros dedicados, en exclusiva, al tema de la muerte.

Fantasma de Morrot

Una cuestión más que recurrente en las curiosidades menos conocidas de Montjuïc. Y, ¿qué cuestión ancestral se vincula a la muerte? Los fantasmas. El legado de las leyendas y mitos de Montjuïc ocupa un lugar privilegiado Dalmau de Queral i Codina, conde de Santa Coloma y virrey de Cataluña.

Vistas de Barcelona desde Montjuïc /  PIXABAY
Vistas de Barcelona desde Montjuïc / PIXABAY

La conocida como Revuelta de los Segadores en el año 1640 ocurrida en Barcelona pilló al conde en la ciudad. Aunque intentó huir de la enfervorecida masa no pudo cumplir con su objetivo y fue capturado. Al parecer, los implicados en aquellos hechos descargaron su ira sobre él y le lincharon.

Bailes populares

Según la leyenda, los pecados que cometió en vida el virrey han supuesto que no pueda descansar en paz y no haya abandonado el lugar en el que encontró la muerte: Montjuïc: Por la montaña el fantasma del conde vaga las noches de luna llena. El imaginario popular lo ha bautizado como el fantasma de Morrot.

Datos históricos que apelan directamente a la cultura de la ciudad. Entre las curiosidades menos conocidas de Montjuïc está el hecho de que, a principios del pasado siglo, el XX, en los bailes públicos que se celebraban en él no se permitía a los asistentes compartir baile con parejas del mismo sexo. Algo común en otras zonas por aquello de mantener la castidad entre hombres y mujeres.

Estudios cinematográficos

La reconversión de edificios también ha ayudado a construir la identidad de Montjuïc. El Palau de l'Electricitat i la Força Motriu que sirvió de sede para la Exposición Internacional del año 1929 cambió de gremio para pasarse al artístico.

En 1931 se convirtió en el emplazamiento de los estudios cinematográficos Orphea Films, famosos por haber producido El último cuplé de la estrella española Sara Montiel.