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Un hombre navega por internet por la noche / CG

¿Cómo sé si estoy enganchado al cibersexo?

El 65% de los usuarios utilizan internet para llevar a cabo conductas con fines sexuales

6 min

Roberto tiene 28 años. A los 12 años comenzó a ver pornografía de manera esporádica. Se fue a estudiar a otra ciudad, ahora vive solo y me cuenta que se ha quedado sin amigos y su novia le amenaza con dejarle. Pasa más de 20 horas semanales delante del ordenador. Entra en una de sus habituales páginas web, selecciona con quién quiere chatear y enciende la webcam. Así transcurre su tiempo libre, intercambiando segundos, minutos y horas con atractivas desconocidas.

Según los estudios del psiquiatra Josep Maria Farré, presidente de la Asociación Española de Sexualidad y Salud Mental y psiquiatra por el Hospital Clínic de Barcelona, en los últimos diez años se ha incrementado el comportamiento sexual a través de internet y se estima que el 65% de los usuarios de internet lo utilizan para llevar a cabo conductas con fines sexuales, como por ejemplo, el consumo de pornografía, el sexting o el cibersexo.

Por otro lado, el Doctor en Psicología Rafael Ballester refiere en su estudio Propiedades psicométricas de un instrumento de evaluación de la adición al cibersexo que en España el 82% de los jóvenes practican actividades sociales online, de los cuales el 18,7% de los chicos y el 2,9% de las chicas revelan un riesgo patológico de su uso. Al menos un 10% han practicado actividades sexuales online.

¿Qué es el cibersexo?

El cibersexo es una forma de sexo virtual en el cual dos o más personas conectadas a través de una red informática se mandan mensajes sexualmente explícitos que describen una experiencia sexual.

¿En qué consiste y por qué se utiliza?

Se busca la estimulación o excitación sexual por medio de la conexión online estableciendo contacto a distancia (no físico) con otra persona, generalmente desconocida. A través de páginas de internet, se utiliza los chats y la webcam para enviar mensajes con contenido sexual explícito o utilizando material de tipo sexual, como fotos y videos. Los motivos o razones por las que las personas consumen algún tipo de cibersexo son variadas y van desde la curiosidad hasta el lograr satisfacción sexual. Sin embargo, se considera que el consumo del cibersexo y su aumento se caracterizan por la necesidad de satisfacer carencias a nivel personal y de pareja.

¿Qué hace atractivo el cibersexo?

Es anónimo. Se tiende a ocultar y/o asumir rasgos de personalidad de acuerdo a sus propias necesidades, al igual que roles en la sociedad, estatus o empleos, con la finalidad de agradar o convencer al otro.

No hay límites. Los usuarios pueden llevar a cabo fantasías sexuales extrañas y poco usuales, con uno o más usuarios.

Accesibilidad y rapidez. Disponibilidad y comunicación rápida sin necesidad de trasladarse a otros lugares diferentes, cómo a la oficina o a casa. Fácil de utilizar para evadirte y escapar de tu realidad a través de la práctica del cibersexo.

Privacidad. Puedes utilizar un alias, formando una identidad artificial estable.

Sexo sin riesgo. Ofrece a los usuarios la posibilidad de entablar relaciones sexuales de manera segura como una forma de satisfacer sus intimidades sin llegar a contraer ninguna enfermedad de transmisión sexual.

Evitar aspectos molestos. Para las personas que tienen problemas de habilidades sociales pueden comunicar de manera más sencilla sus sentimientos y vivencias a un desconocido.

No hay compromiso.

Es más sencillo ser aceptado a pesar de los prejuicios o defectos físicos, solamente a través de la palabra escrita como medio de expresión. Permite crear una personalidad virtual modificando las propias características físicas.

¿Estoy enganchado al cibersexo?

Para saberlo, puedes realizarte las siguientes preguntas:

1. ¿Te sientes preocupado con el uso de internet (pensamientos acerca de la última conexión o anticipas la próxima sesión)?

2. ¿Te sientes con la necesidad de incrementar la cantidad de tiempo de uso de páginas de cibersexo para lograr la satisfacción?

3. ¿Has hecho repetidamente esfuerzos infructuosos para controlar, reducir o detener el uso de este tipo de páginas?

4. ¿Te has sentido inquieto, malhumorado, deprimido o irritable cuando has intentado reducir o detener el uso de páginas de contenido sexual?

5. ¿Te quedas más tiempo conectado de lo que inicialmente habías pensado?

6. ¿Has perdido o puesto en peligro alguna relación significativa, trabajo, oportunidad educativa o profesional debido al uso del cibersexo?

7. ¿Has mentido a los miembros de su familia, terapeuta u otros para ocultar tu grado de implicación con el cibersexo?

8. ¿Acudes a este tipo de páginas como un medio de evadirte de los problemas o de aliviar emociones como la tristeza, la ira o la ansiedad?

Si consideras que necesitas ayuda existen personas que te pueden ayudar:

Una persona de tu confianza: tus padres, un hermano, un profesor o un amigo.

Si crees que se ha convertido en un problema, acude a un sexologo o psicólogo.

Si ninguna de las dos opciones anteriores te convencen, existe una plataforma en España que te pueden ayudar: www.daleunavuelta.org