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Grupo de estudiantes trabajando / CREATIVE COMMONS

Instalan una cabina en la universidad para que los estudiantes se desahoguen

La Universidad de Utah lidera esta iniciativa, pensada para que los estudiantes liberen todo el estrés

3 min

La universidad es un periodo de estrés permanente para muchos jóvenes estudiantes, que se enfrentan a un futuro profesional marcado por las más altas expectativas. Una ansiedad presente, sobre todo, en la temida época de exámenes. El temario, la nota final o el tiempo de preparación son algunos de los elementos que preocupan al alumnado y que pueden afectar al resultado de la prueba.

Solución a un problema muy común en las aulas

Para apoyar y dar un respiro a los estudiantes, la Universidad de Utah, Estados Unidos, ha instalado en su biblioteca una cabina destinada a que estos se desahoguen libremente entre examen y examen. Bajo el nombre The Cry Closet, el centro propone que los jóvenes se tomen un descanso de diez minutos para entrar en la cámara y librarse de todos los nervios que dificultan su aprendizaje.

Una de las alumnas de la universidad, Jackie Larsen, ha compartido en su perfil de Twitter una imagen de esta curiosa iniciativa, que ya cosecha más de 165.000 retweets y 461.000 Me gusta. Dicha publicación no solo muestra el aspecto exterior de la cabina, sino también el interior. Donde destaca la presencia de un cojín negro para sentarse y varios peluches, que crean un ambiente propicio para la relajación.

Normas de uso

Sin embargo, aunque The Cry Closet se ha convertido en todo un éxito entre los estudiantes, estos deben seguir rigurosamente una serie de normas. Como indica el cartel de la puerta, los usuarios deben llamar antes de entrar en la cabina, para así no desestabilizar al resto de compañeros. Además, solo está permitido que entre una persona por turno, de esta forma la concentración será máxima.

Joven haciendo los deberes / CREATIVE COMMONS

Joven haciendo los deberes / CREATIVE COMMONS

Otra de las reglas expuestas hace referencia al tiempo de uso de dicho habitáculo: un máximo de diez minutos, cronometrados por un temporizador instalado en el interior. Y por último, y no menos importante, los estudiantes deben apagar la luz cuando finalicen su terapia. Ante la gran acogida de The Cry Closet, la universidad ha propuesto que los jóvenes compartan su experiencia en redes sociales a través del hashtag #cryclosetuofu.