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Natalidad: una mamá con su bebé / PIXABAY

Los bebés son capaces de distinguir entre líderes y acosadores

Un experimento ha demostrado un sentido innato de la autoridad en niños menores de dos años

3 min

Un reciente experimento publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences ha revelado una curiosa propiedad presente en los bebés. Se trata nada más y nada menos del desarrollo de un instinto con el que son capaces de separar diferencias de poder, reconociendo a aquellas personas que son buenos líderes de aquellas otras que utilizan su influencia para hacer el mal, a lo que han determinado como personas acosadoras o abusadoras.

Sobre esta innovadora conclusión habla Renee Baillargeon, profesora de la bebés: “Por ejemplo, los bebés se quedarán mirando más tiempo en los escenarios donde los personajes más grandes difieren de los más pequeños. También toman nota cuando un personaje que normalmente gana un enfrentamiento con otro que repentinamente pierde. Pero se sabía poco sobre la capacidad de los bebés para distinguir entre las diferentes bases de poder”.

El experimento

Para poder llegar a esta conclusión, el grupo de investigadores realizó un rastreo de la mirada de 96 bebés mientras observaban unos dibujos animados con un contenido adaptado a determinar este objetivo concreto. Este tipo de animaciones representaban a unos personajes que interactuaban en cada caso, o bien con un líder, o bien con un acosador. 

En el experimento, los bebés --que no superaban los 21 meses de edad-- evidenciaron cómo un personaje líder y otro acosador daban la orden al resto de personajes de que era el momento de acostarse. Después de esta orden tanto el personaje líder en primer lugar, y el acosador en segundo lugar, abandonaban sus respectivas escenas, mientras que el resto de personajes tenían que decidir si obedecían o no la orden.

Animaciones del experimento analizadas por bebés / PIXABAY

Animaciones del experimento analizadas por bebés / PIXABAY

Después de la visualización, el experimento determinó esta increíble apreciación por parte de estos niños: “En general, cuando el líder abandonó la escena, los bebés esperaban que los protagonistas siguieran obedeciendo al líder. Sin embargo, cuando el acosador se fue, los niños no tenían ninguna expectativa particular: los protagonistas podrían seguir obedeciendo por miedo o podrían desobedecer porque el acosador había desaparecido. Los niños esperaban obediencia solo cuando el acosador permanecía en la escena y podía hacerles daño de nuevo si desobedecían”.

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