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Un gato duerme 13 horas al día de media / CREATIVE COMMONS

¿Cuál es el animal que más duerme del mundo?

Aunque el perezoso tenía todas las papeletas para ser el número uno, el animal que más duerme es el koala: 22 horas

3 min

Es probable que viendo dormir a cualquier mascota haya surgido la pregunta de si será o no el animal que más duerme del mundo. Este honor no recae en ninguno de los animales domésticos más tradicionales, como es el caso de los perros y los gatos, que duermen una media de entre 10 y 13 horas al día (cabe destacar que aquellos que hibernan no han sido tenidos en cuenta, pues no hacen otra cosa más que dormir).

En el listado de los animales que más duermen se encuentra al lémur, que lo hace durante 16 horas al día. Por delante se sitúan el armadillo y la zarigüeya, que duermen durante 19 horas diarias. El perezoso, que por su nombre podría inducir a error, sólo duerme 20 horas al día, y debe su nombre a su lentitud. Sin embargo, el animal que menos tiempo pasa en pie es el koala, que duerme durante 22 horas.

Duermen enganchados a los árboles

Los koalas son grandes escaladores y son capaces de dormir enganchados a la vegetación, cosa que también les protege de posibles ataques de depredadores. Las pocas horas que permanecen despiertos a lo largo del día las emplean en su alimentación y en su aseo propio.

Su alimentación se fundamenta en abundantes hojas de eucalipto –pueden ingerir un kilo al día– y en su escasa hidratación. Para tener sustento suficiente durante tantas horas de sueño los koalas pueden llegar a almacenar parte de su comida en las mejillas, de forma que dosifican el alimento.

Extrañas costumbres del sueño

Algunos animales cuentan con características peculiares a la hora de dormir. Tal es el caso del sueño unihemisférico de los delfines. Estos mamíferos descansan medio cerebro cada vez, lo que les permite estar hasta dos semanas en plenas facultades.

Con una finalidad parecida, protegerse de los depredadores, las mariposas de la especie Heliconius erato duermen en grupos de cinco. Los vivos colores de estos insectos (síntoma de toxicidad) se perciben mejor en grupos grandes, lo que disminuye los ataques de las aves.