La astuta intervención de una joven camarera salvó la vida a un niño de apenas 11 años que sufría graves agresiones y maltrato por parte de sus progenitores, y que gracias a su mediación acabaron detenidos.

Los hechos ocurrieron el pasado 1 de enero en un restaurante de Orlando (EEUU), al cual acudió el niño junto su familia: su padrastro Timothy Wilson II, su madre Kristen Swann y una hermana de cuatro años. La camarera, Flavaine Carvalho, se percató pronto de que algo no iba bien entre ellos, pues para empezar, al tomar nota, los dos adultos ni siquiera pidieron comida para sus pequeños.

Carteles providenciales

Sorprendida por este hecho, la joven preguntó a los progenitores si su orden era correcta, y éstos le explicaron que los niños comerían en casa. Fue entonces cuando, además, la camarera se dio cuenta de algo más: el pequeño tenía un rasguño entre las cejas y varios morados junto a sus ojos y en los brazos. Ese hecho, sumado a la actitud triste y reservada del menor, alertó a la camarera de que algo grave le sucedía.

Para aclararlo, tuvo una idea que resultó decisiva: preguntárselo sin que sus padres lo supieran, utilizando para ello un letrero desde lejos. En el primero, le preguntó si estaba bien, a lo cual el niño respondió que sí con la cabeza, pero de forma poco convincente para la joven. Y, por ello, insistió. En su segunda nota, escribió lo siguiente: "¿Necesitas ayuda?". Y el pequeño asintió.

Brutalidad

Según informa CBS Miami, la camarera llamó rauda a la policía, que se presentó al cabo de pocos minutos en el local, y tras ver in situ las heridas y morados del menor, lo trasladó a a un hospital. Al ser atendido en la clínica, el niño reconoció su drama: su padrastro lo agredía brutalmente, dándole puñetazos, golpeándole con una escoba y también con un rascador. Y también recurría a métodos de tortura, colgándole boca abajo del marco de una puerta y, como ocurrió en el restaurante, castigándole sin dejarle comer en ocasiones.

Esta última penalidad explica, de hecho, la poca envergadura que el pequeño tenía para su edad: a pesar de tener 11 años, su peso era de unos nueve kilos menos a lo que le correspondería.

Detención de los padres

Como es lógico, sus progenitores fueron detenidos: el padrastro está acusado de tres cargos de abuso infantil agravado y negligencia infantil; y a su madre la acusan de dos cargos de negligencia por no proteger a su hijo.

El niño y su hermana menor fueron puestos bajo custodia y en internet se ha creado una campaña de recaudación de fondos para recompensar por su sagacidad y coraje a la camarera que los salvó.