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Zaz durante un momento de su concierto en el festival Jardines de Pedralbes, en Barcelona

ZAZ, lo francés vuelve a estar de moda en BCN

La cantante reúne a 3.500 personas en los Jardines de Pedralbes con una propuesta musical mestiza y reivindicativa

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La cantante Isabelle Geffroy, bautizada artísticamente como ZAZ, triunfó la noche del viernes en los jardines de Pedralbes de Barcelona. La propuesta fue tan sencilla como arriesgada: música desacomplejada, ritmo vivo (en ocasiones frenético), conexión con el público, mestizaje sonoro y unas cualidades vocales inusuales en el mapa de la música moderna.

Las entradas para presenciar la visita de la cantante francesa se agotaron con antelación. Suscitaba interés. Unas 3.500 personas aguardaron expectantes las diez de la noche para conocer la oferta que ZAZ presentaba: novedades en su repertorio y una recopilación de sus grandes hits, entre los que no faltaron Je veux y On ira. Todo ello con la argamasa habitual de las piezas clásicas (entre las que no faltó La vie en rose) que hicieron las delicias de los asistentes.

Crisol musical

ZAZ es considerada una representante del folkie. Sobre todo es una de esas novedades musicales que una semana puede recomendar Isabel Coixet. Pero esa dudosa calificación de folkie encierra su capacidad para aunar estilos musicales que van desde propuestas rockeras a la chanson francesa clásica. De Édit Piaf al heavy metal si es necesario. Tan melódica como jazzista, tan pop como lírica, la artista francesa desbordó de energía en una actuación que hizo las delicias de los presentes. Apenas alguna duda sobre sus nuevos temas fueron las anotaciones en el debe del concierto que satisfizo en general a los presentes. Sus interpretaciones de la cumbia Qué vendrá fueron suficientes para demostrar la cantidad de registros músico-vocales que la artista domina ante el público.

Barcelona, esa ciudad antaño afrancesada, volvió a vibrar durante dos horas con canciones en esa lengua que parece desterrada del escenario mundial del pop. La propuesta de ZAZ, con sus letras profundas y reivindicativas, pero sobre todo con su gimnástica presencia ante los fans, fueron una muestra de vitalidad de otras lenguas ante la omnipresencia anglosajona en la industria musical.