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El mundo conectado con tecnología blockchain / EP

¿Qué es eso de la blockchain?

Los especialistas explican en qué consiste esta tecnología cada vez más utilizada

02.06.2019 00:00 h.
11 min

Blockchain por todas partes. Esta nueva palabra está cada vez más presente en el mundo que habitamos y aparece ya a menudo en los medios de comunicación. Pero, ¿qué es? ¿para qué sirve? ¿qué empresas la utilizan? Los especialistas tratan de explicar su funcionamiento con un lenguaje para todos los públicos.

Todas las fuentes consultadas coinciden, con distintas palabras, en que la blockchain es una “tecnología” de bases de datos, una plataforma de registro e intercambio de información de forma “segura” y “eficiente”. Es “un registro descentralizado de información”, añade Jorge Ordovás, corresponsable del Centro de Competencia de Blockchain de Telefónica y cofundador de NevTrace, en conversación con Crónica Global.

Adiós a los intermediarios

Alberto G. Toribio, especialista en blockchain e innovación en Bankia, matiza que está pensada para gestionar un tipo de dato concreto: transacciones. Y en tiempo real. Utilizar esta tecnología para guardar “expedientes clínicos, datos de carácter personal” u otros es una “mala idea”, es “ineficiente”; el “90% de los proyectos blockchain que lo hace fracasa”. Es como usar una cuchara para abrir una lata: se puede hacer, pero no es su función.

Blockchain Alberto Toribio

Alberto Gómez Toribio impartiendo una conferencia de blockchain / EP

Ordovás agrega que, “más allá de su valor como almacenamiento inalterable de información”, los programas con tecnología de cadena de bloques “pueden reemplazar” a los “intermediarios” en, por ejemplo, operaciones financieras. Esta “desintermediación” también la menciona David O. Berdún, responsable de Dekalabs y especialista en blockchain, como desarrollará más adelante.

Bitcoin: el origen de blockchain

Para contextualizar el fenómeno blockchain, Toribio relata la llegada de esta tecnología. Cuenta que surgió en 2008 con el propósito de crear dinero digital en internet, las llamadas criptomonedas (bitcoin es la más conocida), y poder transferirlas. Con el paso de los meses, otras empresas abrieron la puerta a que pudieren intercambiarse por dinero, y la divisa digital creció hasta ser aceptada como medio de pago por algunas firmas (Destinia, Expedia, Dell, Microsoft). Tal vez el punto de inflexión llegó con el auge de Wikileaks, cuyo fundador, Julian Assange, trató de burlar las restricciones de Visa, Paypal y Mastercard (impuestas por EEUU contra él) pidiendo donaciones vía bitcoin.

Bitcoin

Bitcoin, Ethereum, Ripple y otras criptomonedas, que funcionan con tecnología blockchain / EP

Sigue. “Sin embargo, bitcoin tiene componentes políticos y sociales” que salpican también a blockchain, hasta que Don Tapscott, estratega empresarial, propone que se deje de hablar del trasfondo político y se explote esta tecnología. Es entonces cuando se empieza a usar para “gestionar la contabilidad dentro de las empresas”; es “la transformación digital del antiguo libro contable”. Un informe del Banco Santander​ en 2015 apoya esta función. A partir de ese momento, la cadena de bloques se aplica a “un montón” de cosas como identidad digital o tokenización, que veremos más adelante.

¿Cómo funciona blockchain?

Vale, pero ¿cómo funciona? Continúa Toribio. “Blockchain es simplemente un programa de ordenador” instalado en distintos equipos. Todos los usuarios de ese programa pueden compartir y consultar información publicada por los demás. Por ejemplo, una copia del libro contable, que se actualiza en tiempo real.

Ello evita, sin ir más lejos, procesos de conciliación entre compañías. “Imagina una empresa que produce coches, otra que los transporta, y una última que los comercializa. Las tres llevan la cuenta del mismo activo de forma distinta, con su propia aplicación de gestión y, a veces, una comete un error y cuenta un coche de más o de menos; por eso, para resolverlo, se ponen en común cada cierto tiempo”, dibuja. Con la cadena de bloques la sincronización es en tiempo real. También permite la “transferencia de activos de forma más eficiente”.

Ejemplos de uso de esta tecnología

El uso principal de blockchain es el envío de valores, como hemos visto, que a su vez podría subdividirse en tres ramas. Berdún, de Dekalabs, lo desgrana en identidad digital, gestión de cadena de suministro y tokenización de activos. La primera rama es sencilla: cada usuario tiene sus datos guardados en la cadena de bloques y, gracias a los sistemas de claves, puede permitir o denegar el acceso a determinadas partes de su identidad. Para la segunda pone un ejemplo: “Un transportista coge una carga, la mueve y la entrega, sin hacerse cargo del estado en el que ha recibido el producto de la manipulación anterior; blockchain permite generar informes inmutables que guarden el estado de la carga en cada punto de paso, incluso monitorizar temperatura, humedad y frenados bruscos”.

Blockchain Carrefour

Sistema blockchain de Carrefour para que el consumidor pueda seguir el trazado del pescado fresco / EP

La tercera es la tokenización. “Se podría generar un token digital (una ficha) que emulara el porcentaje de participación que tiene cada usuario sobre un bien, por ejemplo una vivienda”, explica. “Con la tokenización se podría vender la participación en segundos, de forma independiente y sin intermediarios. Y se podría aplicar a bienes no fungibles, como pueden ser obras de arte, de manera que cada token representaría la propiedad del bien en cuestión y se sabría siempre quién es el dueño, lo que rebajaría la probabilidad de que el objeto acabase en el mercado negro”, concluye.

Redes públicas y privadas

Ordovás, el cofundador de NevTrace, apunta que “existen distintas tecnologías blockchain”, englobadas en dos grandes sectores: públicas y privadas. Las del primer grupo –aporta Toribio, el especialista de Bankia– permiten que “cualquier persona se conecte a la red simplemente instalando el programa de ordenador”. El acceso a las redes privadas, en cambio, es “acotado” y requiere del permiso de los otros usuarios (o nodos) para acceder a la información. Quorum e Hyperledger son los sistemas más conocidos usados para esta segunda opción. “Una de las redes privadas más populares de España es Alastria, un consorcio multisectorial”, añade Toribio.

La explicación es sencilla con este ejemplo de uso de blockchain para identidad digital. Un cliente abre una cuenta en Bankia (que forma parte de Alastria), se identifica y aporta la información necesaria, que queda guardada en esa base de datos. Ahora, el banco da al cliente una ficha digital, con un número de serie, que el usuario entregará si acude a otra empresa de este consorcio (como una aseguradora), que, tras comprobar la autenticidad, procederá a dar el alta, evitando así volver a realizar el “tedioso” proceso de registro.

Blockchain cadena bloques

Representación de una cadena de bloques 

Quién la utiliza

“Casi todas las empresas tienen un proyecto de blockchain”, apunta Toribio. Pero las firmas que debieran tener “más interés” en usarla son las que gestionan transacciones y tienen que conciliar operaciones con otras empresas. Aquí, la banca se lleva la palma. Otras compañías beneficiadas, aunque “están haciendo un mal uso” de ella, son las de logística. Finalmente, el tercer grupo lo integran las sociedades que no tendrían que usarla, como los consorcios médicos. Primero, porque la tecnología no está diseñada para eso y, segundo, porque es “ilegal”. Y así, por el mal uso, aparece el concepto de “fatiga de la blockchain”.

En paralelo, las start ups y las grandes compañías, como Telefónica, están impulsando también el desarrollo de esta tecnología, “desarrollando proyectos en prácticamente todos los sectores y colaborando mediante consorcios para identificar el verdadero potencial”, dice Ordovás. Sentencia Berdún que, “en la actualidad, todavía hay pocas empresas que se dediquen al desarrollo” de la blockchain, aunque cada vez son más las que realizan pruebas de concepto en conjunción con compañías industriales. En cuanto a Dekalabs, ya ha realizado varios sistemas de tokenización, una prueba de concepto para la gestión de la cadena de suministro y un sistema de identidad digital. Esto solo acaba de empezar.

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