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Bumble, la aplicación de citas que enarbola la bandera del feminismo, ha aterrizado a España / CG

Llega a España la versión feminista de Tinder

Bumble tiene el sello de Whitney Wolfe, la cofundadora de la líder del sector que demandó por acoso sexual y discriminación a su antigua compañía

5 min

Chica gusta a chico por una foto que ella ha colgado. Chico gusta a chica por una foto que él ha colgado. Coinciden, y él tiene la oportunidad de iniciar una conversación que ella deberá decidir si continúa o no.

Este es el funcionamiento habitual de gran multitud de aplicaciones de citas que han proliferado en los últimos años y han alterado las relaciones sociales tradicionales. La enésima propuesta en este sentido es Bumble, una iniciativa que aterriza ahora en España con un hecho diferencial: intenta romper con este esquema en el que el poder de iniciar una relación --sea del tipo que sea-- es de ellos.

“Seamos sinceros, a nadie le gustan los mensajes babosos ni las conexiones que no llevan a ningún lado”, indican los impulsores de la iniciativa tecnológica en su reclamo publicitario. Lo hacen en la mejor coyuntura posible. Un momento en el que el nuevo feminismo ha tomado alas tras el escándalo en Hollywood del productor Harvey Weinstein, el catalizador del movimiento #MeToo (yo también) y de una mayor concienciación social para frenar el acoso.

Whitney Wolfe y el escándalo de Tinder

Bumble enarbola la bandera de esta nueva corriente que bebe de reivindicaciones de las grandes voces del feminismo como Simone de Beauvoir, pero con discursos que se han adaptado a los nuevos tiempos. La irrupción de los millennials en este campo es capital. De hecho, detrás de esta aplicación que suma 24 millones de usuarios se encuentra una emprendedora joven por su edad pero no por su trayectoria, Whitney Wolfe (29 años).

 

 

Whitney Wolfe, fundadora y consejera delegada de Bumble / KRISTEN KILPATRICK

Whitney Wolfe, fundadora y consejera delegada de Bumble / KRISTEN KILPATRICK

Fundadora y consejera delegada de Bumble, la mejor carta de presentación de intenciones del proyecto que lanzó al mercado hace tan sólo dos años es su historia personal. Wolfe fue una de las cofundadoras de la aplicación que revolucionó el mundo de las citas, Tinder.

A sus 22 años, participó en el desarrollo del proyecto desde que se buscaba crowdfunding. Fue la vicepresidenta de marketing hasta que abandonó la empresa, en 2014. Había interpuesto una demanda por acoso sexual y discriminación contra la dirección del grupo.

Misoginia en Silicon Valley

Aseguró que el presidente de marketing, Justin Mateen, con quien había mantenido una relación, le mandaba mensajes muy inapropiados con contenido sexual y la había amenazado con quitarle su estado de cofundadora. Todo ello, presuntamente, con el visto bueno del consejero delegado de Tinder, Sean Rad. Wolfe puso el dedo en la llaga en una de las partes menos amables de Silicon Valley, el comportamiento de los emprendedores de éxito. Manifestó públicamente que actitudes “misóginas y de macho alfa” eran habituales en compañías de nuevo cuño de este perfil.

Mateen fue suspendido por la dueña de Tinder, IAC, y se abrió una investigación interna para esclarecer qué había pasado entre el grupo de universitarios que habían dado forma a una de las aplicaciones con mayor popularidad. La denuncia no prosperó ya que Wolfe llegó a un acuerdo económico con los desarrolladores que se rumorea que alcanzó el millón de euros. La cifra nunca ha sido confirmada.

Citas y carrera profesional

Bumble es su siguiente aventura. Además de ser un escaparate para concertar una cita --en la que ella deberá iniciar la conversación en una ventana de cómo máximo 24 horas desde que se establece un match--, abre el foco a otros ámbitos. Diferencia otros canales en los que se puede conocer a nuevos amigos, una herramienta enfocada a los profesionales con movilidad; y cuenta con una ventana centrada en conectar a mentores y ofrecer la posibilidad de que los usuarios desarrollen sus propias networking y su carrera profesional. Una iniciativa que aún no ha aterrizado en España.

Las cifras del éxito de Bumble son 10.000 millones de conexiones entre usuarios al mes, el 68% de las cuales derivan en una conversación. Más de 3.500 millones de mensajes enviados por parte de chicas y unos 90 minutos de uso de la aplicación al día. Los impulsores aseguran que el universo virtual que han concebido ha dado lugar a más de 15.000 compromisos y bodas, un objetivo clásico en un contexto innovador.