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Tintín Luna

Tintín va a la Luna en mallorquín

Las aventuras lunares del célebre reportero podrán leerse en mallorquín y en seis idiomas más

3 min

Las aventuras de Tintín en la Luna se han reeditado en siete lenguas y dialectos españoles: mallorquín, aranés, euskera, gallego, asturiano, aragonés y castúo o castellano de Extremadura. Estas variantes lingüísticas cuentan ahora con la traducción de los dos cómics que componen la historia, Objetivo: la Luna y Aterrizaje en la Luna.

Las impulsoras de esta nueva edición han sido las editoriales Zephyrum Ediciones y Trilita Ediciones, que el año pasado ya tradujeron Las joyas de la Castafiore al gallego, euskera, valenciano, aragonés, aranés y castúo. En esta ocasión han añadido el mallorquín a la lista en una iniciativa que busca apostar por la diversidad cultural de España.

126 lenguas

Con esta novedad editorial, Tintín se consolida como uno de los personajes más políglotas de la ficción, ya que sus álbumes pueden leerse en 126 idiomas y dialectos. El idioma original del cómic creado por el dibujante belga Hergé es el francés, y la saga entera fue ya traducida al castellano a partir de 1952 y al catalán a partir de 1964.

Las nuevas traducciones se han preparado a partir de la versión original siguiendo un estilo “genuino” que refleja la manera de hablar actual propia de cada región. En el caso de la versión mallorquina, los libros han sido titulados Objectiu: sa Lluna y Hem caminat damunt sa Lluna.

El profeta Hergé

Con el lanzamiento, las editoriales también quieren conmemorar el 50 aniversario de la llegada de la humanidad a la Luna, una efeméride que se celebró el año pasado. Al escribir estas historias, Hergé se documentó exhaustivamente para poder hacer divulgación de la ciencia espacial a través del humor y el entretenimiento.

El autor creó las historias en 1953 y 1954, 15 años antes del alunizaje de Neil Armstrong. Aún así, fue capaz de predecir hechos que después serían comprobados por la Nasa en la misión lunar, como la sensación de aplastamiento de los astronautas al despegar, la ingravidez de las bolas de whisky en el cohete o el descubrimiento de agua en la Luna.