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La fachada de El Molino en una imagen posterior a la reforma / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA

Se vende El Molino: la histórica sala del Paral·lel busca inversor tras su cierre

La empresa que gestiona el teatro, que ya se puso a la venta en 2016, se enfrenta a problemas financieros después de la costosa reforma del local

3 min

El Molino vuelve a estar en venta. La histórica sala de espectáculos del Paral·lel regresa al mercado en busca de un inversor: de hecho, el teatro está cerrado y ya no hay ninguna actividad en su interior, informa Metrópoli Abierta.

Según el digital, que cita fuentes municipales y cercanas a la propiedad, la empresa propietaria, Ociopuro, se enfrenta a una delicada situación financiera. Los dueños arrastran el coste de una reforma larga y costosa que culminó con el relanzamiento en 2010 de El Molino, que estuvo cerrado 13 años después de quebrar en 1997.

¿Cuánto cuesta El Molino?

El negocio ya se intentó vender entre 2016 y 2017, a un precio que osciló entre los 15 y 20 millones de euros. Lo que intentó la empresa fue vender el espacio para alquilarlo y poder seguir gestionando el negocio, pero no consiguió cerrar la operación.

Ya en 2014, Ociopuro superó un concurso de acreedores. En 2019, y como publicó en su momento Crónica Global, la empresa acumulaba una deuda de 7,4 millones con el Banco de Sabadell.

El consistorio rechazó comprarlo

Una de las opciones que se estudiaron la última vez que El Molino estuvo en venta fue que lo adquiriera el Ayuntamiento de Barcelona. El gobierno municipal analizó la compra, pero finalmente el proyecto se descartó.

El motivo de la negativa fue el mismo que con otro teatro del Paral·lel, el Principal; es decir, el dinero. Y es que el consistorio desestimó la idea por el elevado precio de compra y las deudas que llevaba asociadas. Sin embargo, al ayuntamiento sí le interesa que estos locales continúen teniendo usos culturales, ya que de ello dependen los planes para revitalizar la zona.

Más de 120 años

Aunque su nombre es más reciente, El Molino apareció en escena ya en el 1898, entonces bajo el nombre de Pajarera Catalana. Más tarde fue rebautizado como Petit Moulin Rouge, una denominación que fue cambiada de nuevo con el franquismo para evitar la palabra “rojo”.

Durante décadas, fue conocido como un espacio transgresor y de los más célebres de su estilo en toda Europa. Con su apertura hace una década, el establecimiento volvió a funcionar como restaurante y sala de conciertos, con espectáculos musicales y de cabaret.