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Mercè Rodoreda en Romanyà de la Selva / FUNDACIÓ MERCÈ RODROEDA

Así es la ruta literaria Mercè Rodoreda por Romanyà de la Selva

Dólmenes, bosques y masías forman parte del atrezo que caracteriza Romanyà de la Selva y su entorno, lugar donde Mercè Rodoreda pasó sus últimos años de vida

17.01.2019 20:23 h.
5 min

Mercè Rodoreda es una de las escritoras catalanas más internacionales. Nacida en Barcelona en el año 1908, allí vivió hasta que tuvo que exiliarse debido a la Guerra Civil. Treinta años después regresó a Cataluña, pero no lo hizo a la Ciudad Condal, sino a un pequeño pueblo en plena sierra de Les Gavarres, Romanyà de la Selva, donde pasaría los últimos once años de su vida.

“El pueblo es sensacional. Las casas están bastante separadas las unas de las otras, situadas en la cima de una montaña de ligera altura desde donde se puede ver con un vistazo el mar y la cresta blanca de los Pirineos”. Así de bien hablaba Mercè Rodoreda de Romanyà de la Selva, localidad en la que acabó su novela Mirall trencat y donde escribió los libros Quanta, quanta guerra y Viatges i flors. “El jardín de su casa, lleno de flores, y los espesos bosques montañosos que rodean la población quedan constantemente reflejados en sus escritos”, explican desde la Agencia Catalana de Turismo, que cuenta con una ruta turística dedicada a la autora.

Visitas individuales o teatralizadas

Doce paneles, situados en otros tantos puntos relacionados con la vida de la escritora en la localidad, fueron instalados en 2008 en Romanyà de la Selva coincidiendo con el centenario del nacimiento de Mercè Rodoreda. En cada uno de ellos hay un breve texto extraído de las obras anteriormente citadas o del prólogo que escribió, poco antes de morir, para la vigésima sexta edición de La plaça del Diamant.

Cueva de Daina, una de las paradas de la ruta literaria Mercè Rodoreda por Romanyà de la Selva / ACT

Cueva de Daina, una de las paradas de la ruta literaria Mercè Rodoreda por Romanyà de la Selva / ACT

De esta manera, el itinerario literario puede realizarse por libre o apuntándose a alguna de las visitas teatralizadas que organiza el Ayuntamiento de Santa Cristina d'Aro. En la Plaza de la Iglesia, por ejemplo, se puede leer este fragmento: “Les Gavarres, todas un encinar, a la hora de la puesta cuando el sol las besa de lado, parecen de terciopelo. Me encontré, entonces, ante uno de los paisajes más dulces de Cataluña. Las temporadas que antes pasaba en Barcelona ahora las paso en Romanyà de la Selva, ante estas montañas seguras, siempre verdes, que me dan grandes cantidades de paz, a mí, que durante años he hecho, o he tenido que hacer, de trotamundos”.

Masía El Refugi

La Plaza de la Iglesia, presidida por la iglesia de Sant Martí, es un buen punto de partida para recorrer los paisajes y los lugares en los que pasó sus últimos años la escritora. Allí destaca la masía El Refugi, que en la época se denominaba Hostal de Romanyà y que actualmente funciona como restaurante y como centro de exposiciones. Aquí se alojó Mercè Rodoreda cuando llegó al pueblo en el año 1972.

Pocas semanas después se trasladó a la casa de El Senyal (actualmente conocida como El Senyal Vell) de su amiga Carme Manrubia, delante de la cual todavía puede observarse el olivo que describe en Viatges i flors (“Un olivo de tres ramas, signo de paz, señorea en la entrada al lado de tres cipreses, signo de hospitalidad”), así como el laurel que la escritora describe en Mirall trencat. Siete años después se trasladaría a su propia casa, que se hizo construir al lado de la de su amiga. Un exuberante jardín, lleno de flores y con buenas vistas al valle, rodeaba la pequeña casa de una sola habitación.

La tumba de Mercè Rodoreda, final del recorrido

Otros puntos interesantes de esta ruta turística son el mirador de Les Mirandes, que ofrece una bella vista panorámica sobre la Vall d'Aro; el dolmen de la Cueva de Daina, la plaza de la Rectoria o algunos rincones del bosque que rodea la población.

La ruta no puede finalizar sino en el pequeño cementerio de Romanyà de la Selva, cerca del dolmen de la Cueva de Daina y a los pies de un ciprés, donde fue enterrada Mercè Rodoreda en abril de 1983.