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Toni y Francesc de la Rosa Torelló, codirectores de Bodegas Torelló.

Rosa d'Abril, un vino para el verano

Bodegas Torelló pone a la venta la primera añada de un rosado elaborado a partir de macabeo, malvasía y sirah destinado al verano

Paula Ferrer
2 min

En muchas tierras de viñedos las plantaciones están rodeadas de rosales, y no es por una cuestión de adorno, sino absolutamente científica. Se trata de una de las plantas más sensibles a los hongos y a todas las enfermedades que pueden afectar a los cultivos.

Tanto los pétalos como las hojas manifiestan enseguida los síntomas de cualquier problema, mucho antes de que llegue a las vides, lo que permite a los agricultores actuar con anticipación.

Este carácter biosensor de los rosales es el que llevó a los Torelló a rodear su finca Can Martí –en manos de la familia desde 1395-- hace más de cien años.

La personalidad

Rosa d'AbrilLa presencia de los arbustos y del perfume de sus flores se ha convertido en parte de la personalidad de esta bodega familiar del Penedés. Por eso han bautizado Rosa d’Abril un nuevo vino rosado cuya primera añada se pondrá a la venta el mes próximo durante Alimentaria.

Se trata de un vino suave, fresco y aromático del que se van a comercializar solo 4.800 botellas y que está destinado a ser consumido, según sus propios elaboradores, durante la primavera y el verano. Está hecho con un 50% de macabeo y con malvasía y sirah al 25% cada una.

La idea es que sus existencias se hayan agotado al final de agosto, cuando empieza el nuevo ciclo: el día 25 de este mes se inició la vendimia del nuevo vino el año pasado.

Torelló, actualmente en manos de la 22 generación, está codirigida por Toni y Francesc de la Rosa Torelló, exporta el 15% de sus producción y los planes de la empresa pasan por duplicar la proporción en el plazo de cinco años.

En 2015 facturó 10 millones de euros, un giro que confían en mantener este año. Las ventas de su producción, centrada en productos de gama media y alta, no se ha visto afectada por el procés más de que forma residual, a diferencia de lo que ocurrió en 2005. El 60% del mercado de Torelló es catalán; el 25%, el resto de España; y el otro 15% el exterior.