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Arquitectura y la influencia de la Bauhaus / CEDIDA

El regreso de ‘los locos años veinte’

El museo Guggenheim de Bilbao inaugura una exposición dedicada a la prodigiosa década de entreguerras que trajo consigo una extraordinaria explosión creativa

10 min

Hay ciertas similitudes entre lo ocurrido hace aproximadamente un siglo y los acontecimientos que hoy nos toca vivir. Entonces el mundo ansiaba despertar de un prolongado mal sueño, dejar atrás un oscuro periodo de sufrimiento y pérdida. Deseaba simplemente recuperar la normalidad. ¿Les resulta familiar?

En noviembre de 1918 finalizaba la Gran Guerra que durante cuatro largos años sumió a la humanidad en un conflicto que dejó millones de víctimas, tantas que no se conoce la cifra exacta. Pero la ansiada paz llegó acompañada de la llamada “gripe española”, no porque su origen estuviera en España sino porque fueron precisamente los medios de nuestro país los que se hicieron mayoritariamente eco de esta terrible plaga. Una pandemia que mermó la ya exhausta población y prolongó penurias y sufrimientos dos años más.

A partir de 1920 sobrevino un necesario periodo de prosperidad económica, social, artística y también emocional. Fueron años de grandes cambios, del surgimiento de nuevos modelos de consumo, se intuía el germen de la llamada sociedad del bienestar y la mujer reclamó protagonismo. Lamentablemente todos estos avances no durarían mucho. El crack del 29 no presagiaba nada bueno...  en septiembre de 1939 estalló la II Guerra Mundial asolándolo todo de nuevo. Pero eso es otra historia.

Espacio dedicado a la moda de la década de los años veinte del sigloXX / CEDIDA
Espacio dedicado a la moda de la década de los años veinte del sigloXX / CEDIDA

El museo Guggenheim de Bilbao acaba de inaugurar Los locos años veinte, la exposición, que ocupará sus salas hasta el próximo 19 de septiembre, exhibe un emocionante recorrido por la maravillosa locura que supuso esta célebre década contagiando de modernidad todos los ámbitos de la sociedad occidental.

Organizada en colaboración con la Kunsthaus Zürich y comisariada por Cathérine Hug y Petra Joos, la muestra ha contado con el prestigioso dramaturgo Calixto Bieito para el diseño del montaje, construyendo un estimulante diálogo entre las artes plásticas y las escénicas. Más de 300 objetos, estructurados en siete ámbitos narrativos, que incluyen pintura, escultura, dibujo, arquitectura, diseño de mobiliario, moda, cine o fotografía. Piezas excepcionales que nos trasladan hasta París, Berlín, Viena o Zúrich en un nostálgico viaje a los inicios del convulso siglo XX.

Aquellos maravillosos años

La nueva década se estrenaba cuestionando los roles de género. Con los hombres en el frente, ellas ocuparon un espacio fuera de los hogares que hasta ahora les había sido vetado recogiendo el guante de las sufragistas y reclamando sus derechos y libertades.

“Los locos años veinte del siglo pasado supusieron una explosión de creatividad, liberación erótica, de pulsión sexual y de feminismo, pero también de trauma, lucha y economía salvaje y despiadada. Y toda esa ‘locura’ se refleja en el Museo Guggenheim Bilbao de una forma muy especial, gracias a la dirección de la escenografía por parte de Calixto Bieito”, subraya Joos.

Esta liberación se extrapoló también a la moda. El pelo corto a lo garçonne era uno de los más demandados, los asfixiantes corsés dejaron paso a la simplicidad y elegancia de las formas y la comodidad de los tejidos, algo que interpretó como nadie la legendaria Coco Chanel. Ellos se afeitaron la barba y engominaron el pelo. Cambiaron el sombrero de copa por el bombín y las levitas por atuendos más informales. Fueron los inicios de una emergente industria cosmética y estética que actualmente mueve miles de millones al año.

Literatura y danzas liberadoras

Esta ruptura con lo tradicional en cuanto al cuerpo supuso la cara visible de una profunda transformación social. Se respiraban aires de libertad, desafiando lo establecido y rompiendo tabúes también en cuanto a la sexualidad. Fue precisamente en 1922 cuando se publicó en París la novela de Victor Margueritte La Garçonne, un auténtico best-seller que abordaba el tema de la libertad sexual de una forma impensable para la época; mientras en Berlín el libro Los caminos del amor de Alexandra Kollontai, pionera del feminismo, reivindicaba a una mujer libre, emancipada y trabajadora.

Ernest Neuschul. Takka-Takka / NACHLASS ERNEST NEUSCHUL
Ernest Neuschul. Takka-Takka / NACHLASS ERNEST NEUSCHUL

Fiestas glamurosas regadas con champagne y sensuales bailes que se prolongaban hasta el amanecer dibujan la quintaesencia de los Locos años veinte. Las salas de fiestas parisinas de Montmartre y Monparnasse o la mítica Moka Efti de Berlín se erigieron como escenarios perfectos del hedonismo y la alegría imperantes. La carismática Josephine Baker se convirtió en un icono infalible contra el racismo y las desigualdades a ritmo de charlestón.

Ocio, vanguardias y creatividad

Los felices veinte fueron además años de avances tecnológicos, de cambios transcendentales en lo laboral. El automóvil facilitaba la movilidad, las cadenas de montaje en las fábricas activaron la economía absorbiendo mano de obra, abaratando costes gracias a la producción en cadena y generando un nuevo estatus social: la clase media. Los bienes de consumo se democratizaban y surgía otra industria, la del entretenimiento.

La década coincidió con los inicios de la época dorada del cine en EEUU. Mientras en Europa el  séptimo arte miraba hacia lo experimental, evolucionando en paralelo a la fotografía. Esta nueva mirada de encuadres, estética e iluminación sorprendentes se pudo ver en la exposición Film und Foto (FiFo) que en 1929 se inauguró en Stuttgart recorriendo posteriormente Berlín, Zúrich, Múnich, Viena, Zagreb, Tokio y Osaka. El artista húngaro László Moholy-Nagy ejerció de comisario de esta muestra que exhibió trabajos de dispares disciplinas artísticas con autores como Man Ray, Berenice Abbott, Marcel Duchamp, Eugène Atget, o Imogen Cunnigham…

Maika, 1929. Christian Schad / CHRISTIAN SCHAD STIFTUNG
Maika, 1929. Christian Schad / CHRISTIAN SCHAD STIFTUNG

Construyendo una sociedad mejor

En 1919 el arquitecto Walter Gropius fundó en la ciudad alemana de Weimar la que es quizás la escuela de arquitectura y diseño más influyente de todos los tiempos: la Bauhaus. “Una arquitectura moderna, armónica y llena de vida es el signo visible de una democracia auténtica”, decía. El sueño no duró mucho --apenas 14 años-- pero a pesar de su corto recorrido, frustrado por el régimen Nazi, la Bauhaus creó un estilo funcional y democrático. Este espíritu definió los nuevos edificios e inspiró el ámbito de las artes y el diseño. El propio Gropius, Le Corbusier y el holandés Gerrit T. Rietveld participaron en 1928 en el Congrès Internationaux d’Architecture Moderne, celebrado la localidad suiza de La Sarrad, allí se proclamaron las bases de una arquitectura socialmente responsable, un concepto que se mantiene plenamente actual.

La relevancia de aquellos pocos años abarcó múltiples disciplinas. No solo el ámbito artístico y el intelectual se beneficiaron de esta onda progresista, la psiquiatría, la psicología, la neurociencia, la neuroanatomía, las ciencias en general alumbraron notables avances. En este sentido se ha destinado un espacio educativo en el museo con información sobre todos estos temas.

Aún está por ver si los años veinte del XXI serán tan locos, felices, creativos y transformadores como lo fueron sus predecesores. Como plantea Bieito: “Aprovechemos la experiencia de Los locos años veinte para confiar en la libertad creativa y no caer en los errores que sumieron al mundo en una de sus mayores catástrofes. Que nuestros años veinte del siglo XXI no se conviertan en Infinite Jest (la broma infinita)”.