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El cineasta Radu Muntean

Radu Muntean: "Mis películas no son un producto, yo no trato de vender nada"

El realizador rumano propone una revisión crítica de las expediciones solidarias y los prejuicios sobre la gente del campo

12 min

Radu Muntean (Bucarest, 1971) es uno de los directores que forman parte del llamado Nuevo cine rumano del que forman parte Cristian Mungiu, Cristi Puiu y Corneliu Porumboiu, entre otros. De todos modos, él le quita importancia a esto y a los reconocimientos que ha vivido a lo largo de su carrera. Asegura que si hace los films que hace, al igual que sus compañeros de corriente, es mucho más como reacción a lo que vio en su día en las pantallas de su país que otra cosa.

Curtido en la publicidad, pasado del que no reniega, sus films han triunfado en Cannes, Locarno, Karlovy Vary, Mar del Plata, Toronto o Gijón. En este último certamen obtuvo el Premio Especial del Jurado por Entre valles, un film que retrata las sombras de la solidaridad y los prejuicios de los urbanitas con la gente del campo.

'Entre valles'

La película sigue el periplo de María, Dan e Ilinca que realizan su particular viaje humanitario de fin de año por las zonas rurales de Rumania. La situación se les complica cuando la primera decide ayudar a un hombre que parece perdido en el bosque. Las tensiones se empiezan a hacer evidentes, sobre todo, cuando todos ellos quedan atrapados en el barro con su vehículo y empieza a caer la noche.

Cartel de 'Entre valles'
Cartel de 'Entre valles'

Muntean juega con el suspense, el humor, el drama y la crítica a una solidaridad a la qué cuestiona. ¿Cuánto hay de ego y de altruismo en algunas de estas buenas acciones? ¿Los personajes son tan íntegros como parecen? El director se abstiene de dar respuestas, se las deja al espectador.

Sin lecciones

Como viene siendo habitual en sus películas, el realizador y guionista prefiere que sean los personajes quienes hablen a través de sus acciones. Se retraten sin ser explícitos ni dar sermones doctrinarios. "No estoy aquí para dar lecciones de nada, predicar o juzgar nada. Lo que hago es cuestionarme y mientras lo hago ruedo la película", subraya.

Crónica Global habla con el realizador para que nos cuente un poco más acerca de Entre valles, su germen, su apuesta por la mezcla de géneros y este salto de escenario que ha hecho. Si sus films siempre han reflejado a los ciudadanos de las urbes rumanas, ahora dirige su mirada al campo, trabaja con actores profesionales y naturales y él mismo, perfeccionista de manual, sale de su zona de confort. Lo mismo que hace con el espectador.

--Pregunta: En 'Entre valles' sale del terreno urbano y se mete en un ambiente más rural. Todo un cambio.

--Respuesta: La historia me llevó a ello. Tal vez sea la experiencia cinematográfica más importante que he tenido rodando, porque no pude controlar todo lo que hacía. Soy un control freak y me gusta tenerlo todo bajo control y trabajar varios días con actores no profesionales fue completamente nuevo para mi. Mezclar actores profesionales con naturales fue toda una experiencia, así como estar a la orden de las inclemencias meteorológicas sin saber si la climatología te permitiría rodar la escena que querías, tuve que intentar maneras de adaptarme a las nuevas situaciones. Fue estresante, intenso, diferente pero al final del día lo volvería a hacer. En cierto modo considero que uno debe retarse como cineasta

--Hemos leído que esta es una idea que surgió hace diez años, ¿por qué ha tardado tanto en filmarla, en llevarla a cabo?

--La idea sí surge entonces, pero en medio hice dos películas y me metí en diferentes proyectos. Había leído por entonces acerca de una expedición solidaria, tenía amigos que se dedicaban a este tipo de causas y esta idea de competiciones en 4x4 cuyo fin era una vez al año devolverle algo a la sociedad. Escuché muchas historias al respecto. Es un acto social, se lo pasan bien, descubren lugares nuevos mientras hacen lo que les gusta que es ir en 4x4 y finalmente les dan algo a los lugareños, se toman fotos, las postean en Instagram... ese tipo de cosas. Para mí era un ejemplo claro de hacer algo que a uno le gusta y a la vez ser generoso y ayudar a las personas con necesidades. Mis dos coguionistas y yo nos fuimos entonces a formar parte de estas expediciones para conocer a los organizadores, cómo pensaban y lo vivían sus participantes. También entender la otra parte de la historia, que eran los lugareños.

--Con todo este trabajo de campo, ¿costó mucho poner todas estas experiencias en un guión?

--Fue difícil, porque había muchas trampas en las que podíamos caer. Por ejemplo, caer en hablar de la hipocresía de este tipo de acciones humanitarias. Es el séptimo guión que escribimos junto a Alex Baciu y Razvan Radulescu,  y lo que queremos en cada uno de ellos es no juzgar a los personajes, es demasiado fácil y superficial arrinconarlos. Lo evitamos y tratamos de encajarlo para hacer un producto que resultara interesante.

Escena de 'Entre valles'
Escena de 'Entre valles'

--¿Eso fue lo que les hizo mezclar todo tipo de géneros? Por momentos, la película parece un film de terror, pasa por el drama social, el thriller, la comedia...

--Sinceramente, cuando hago una película no pienso para nada en los géneros, evito etiquetar mis films. Yo lo que trato es de contar mi historia, ser lo más honesto posible conmigo y salir de mi zona de confort como realizador. Como cineasta también me gusta sacar de la zona de confort al espectador para hacerles pensar sobre ellos, la vida, la sociedad o lo que sea. Cuando hablamos de géneros, creo que la vida está hecha de todo este tipo de escenas que comentas, un mix de drama, comedia, suspense... Tal vez por eso el film tiene ese mezcla.

--¿Por qué era entonces tan importante ponerlo en la película?

--Porque el film habla de los prejuicios que tienen todos, los de ciudad respecto a los del pueblo y viceversa y jugamos con esos prejuicios con el espectador. Los films estadounidenses nos han acostumbrado también a pensar en estos géneros. Cuando te muestran a dos chicas solas en medio de la oscuridad del bosque, enseguida te viene a la cabeza una escena de terror o un hombre transformándose en hombre lobo o algo así. Y también jugamos un poco con esos esquemas que el espectador tiene cuando ve una peli los abrazamos un poco, 

--¿Nos ha malacostumbrado Hollywood a películas demasiado naif y tópicas para darnos algo que nos aleje mucho de esta zona de confort?

--No sé si se trata de algo naif. Ellos someten las películas a los llamados screening test y focus groups para ver cómo funciona con los espectadores, casi como si fuera un producto. Yo he trabajado en publicidad y sé cómo funciona. Ellos hacen lo mismo, tratan de mantenerse en una zona segura porque quieren venderla y estar seguros de que la gente quiera comprarla. El productor lo que quiere es ver los resultados al final y el beneficio. No sé si eso es naif, creo que ellos venden al público lo que quieren ver.

--Y apuesta por el contrario

--Mis películas no son un producto, esa es la diferencia. Yo no trato de vender nada. Seguramente, mis productores quieren vender mis films a las salas y que funciones, estarían encantados, yo hago las películas que me gustaría ver si estuviera en el asiento del espectador. Hago cosas que están en mi cabeza y que me sorprendan, me dejen en shock, me hagan pensar y me generen interés. No es una lección. Desde luego, no estoy aquí para dar lecciones de nada, predicar o juzgar nada. Lo que hago es cuestionarme y mientras lo hago ruedo la película, eso es todo.

--Eso lo ha hecho convertirse en un director estrella del llamado nuevo cine rumano. 

--Incluso si dijera que no me siento parte de él, la realidad me contradeciría. Eso sí, no creo que sea nueva ya, tiene ya 20 años. No puedo explicarlo, no sé cómo sucedió. Si lo intento hacer de manera algo superficial te diría que parte del cine que veíamos en las salas de nuestro país no nos gustaba. Eso nos llevó a hacer películas completamente opuestas a ello, incluso haciendo films que son muy distintos los unos de los de los otros. 

--¿Y la recepción es buena?

--El público rumano no está muy interesado en este tipo de cintas ni siquiera en ver películas rumanas. Prefieren ver historias entretenidas: blockbusters estadounidenses, pelis de acción, cualquier cosa que les haga olvidar la realidad que les rodea. Nuestras películas hacen todo lo contrario, les recuerdan sus problemas, los saca de su zona de confort y no les resultan fáciles. Tampoco les juzgo por eso, los entiendo. Creo que tenemos un nicho de amantes del cine interesados que no sé si son suficientes, pero tenemos el reconocimiento internacional, festivales de cine que nos acogen, films que se estrenan en países como España, por ejemplo.

--Aun así, ¿creen que han abierto una vía a nuevos cineastas?

--No estoy seguro. Seguramente, habrá jóvenes cineastas que admiren nuestro trabajo, pero como jóvenes es natural y va con ellos que se opongan a nosotros y nuestras propuestas y quieran hacer algo diferente. En Rumania, ahora, el panorama cinematográfico es mucho más diverso, hay cine comercial, cine que mezcla lo comercial y lo artístico, no tantas películas americanas. Las cosas están cambiando y es normal.