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'Product placement' de Audi / STOREM - FLICKR

Los mayores ‘product placement’ de la historia del cine

Mostrar marcas conocidas en las películas es una de las fórmulas que tiene el séptimo arte para financiarse

Juan Antonio Marín
5 min

Algunas de las grandes producciones de Hollywood no podrían llevarse a cabo sin la inestimable colaboración de las marcas. Y es que conseguir cerrar un gran presupuesto para crear una película no es tarea fácil. En la mayoría de ocasiones, los estudios cuentan con sus propias formas de financiación, que suelen recuperar con la taquilla, pero otras requieren una ayuda externa.

En este tipo de situaciones, una de las opciones más comunes es recurrir al product placement. En otras palabras, colocar un objeto emblemático dentro de la trama donde el nombre o logo de la empresa es fácilmente reconocible por el espectador mientras ve la película. Estos son algunos de los ejemplos de product placement dentro del cine moderno.

Nike y Jordan

El binomio Jordan - Nike es ahora casi inseparable en la mente del espectador, pero la relación se forjó con una curiosa anécdota. Michael Jordan había sido siempre un gran seguidor de la marca Adidas, sin embargo, cuando dio el salto a la NBA, recibió ofertas mejores de otras grandes marcas, como Reebook. Pero él se fijó en una pequeña empresa de Oregon que apostó el todo por el todo por ficharle. Esa firma era Nike.

Con el tiempo, la empresa lanzaría las emblemáticas Nike Air Jordan, una de las zapatillas que la catapultarían hasta ser la compañía de ropa deportiva más poderosa del mundo. Y prueba de ello es el product placement que hacen en la película Space Jam, en plena fiebre por el jugador estadounidense, que la protagoniza junto a los personajes de Looney Toones. En una línea similar, la marca le pondría calzado a Forest Gump, cuando se echaba a correr durante meses.

Ray Ban Aviator

No es casualidad que las grandes marcas apuesten por posicionarse en el cine, ya que la gran pantalla sigue siendo un escenario idílico para mostrar el producto y que el consumidor lo asocie con un valor positivo (lujo, acción, etc.).

En este sentido, una de las más grandes lecciones la dio Ray Ban, al colocarle sus Aviator a Tom Cruise en la película Top Gun. Aunque es un poco antigua, todo el mundo ha visto alguna vez la mítica escena en la que el protagonista se baja de su caza de combate con estas emblemáticas gafas de sol, que se convertirían en un icono imperecedero de la moda y que continúan vendiéndose en la actualidad.

Bond, James Bond

En la misma línea, las películas de James Bond, basadas en las novelas de Ian Fleming, también tratan de transmitir una imagen del personaje como sofisticado, sexy o lujoso. Unos atributos que Aston Martin creyeron que les vendría muy bien posicionar en la mente del consumidor.

Es por eso que la marca inglesa de coches participó facilitándole un medio de transporte al popular espía en hasta 12 ocasiones, seis de ellas en el último siglo, para películas tan taquilleros como Muere otro día, Casino Royale, Quantum of Solace, SkyFall o Spectre.

Coches del futuro

La industria del automóvil ha sido una de las que más fuerte ha apostado por este tipo de publicidad en el cine. Ejemplos como el de Chevrolet en la película Transformers hace que el posible comprador posicione la marca como un producto tecnológico e innovador.

Algo similar a lo que le ocurrió a Audi en Yo, Robot, cinta en la que Will Smith conducía un superdeportivo que la marca había creado para la ocasión, dando vida a uno de sus prototipos mejor guardados y apostando por un diseño sorprendente.

Marcas para llevar a una isla desierta

Por último, quizá uno de los product placement más recordados de la historia del cine sea el que protagonizaron FedEx y Wilson. La primera, una marca de envíos postales que aparece por toda la película Náufrago.

La otra, una marca deportiva que termina siendo el mejor amigo del protagonista, Tom Hanks, durante su estancia en una isla desierta. Como se puede apreciar, sean más o menos acertados, los product placement perduran en la mente del espectador durante años.