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Imagen de archivo de Stephen Hawking / CREATIVE COMMONS

¿Cuál era la preocupación de Stephen Hawking antes de morir?

El científico expresó su preocupación por el momento actual que atraviesan la ciencia y la educación

30.10.2018 14:29 h.
3 min

La ciencia y la educación están en peligro. O por lo menos, eso es lo que pensaba Stephen Hawking antes de morir. Así se ha dado a conocer en Londres durante la presentación de su libro póstumo, Brief Answers To The Big Questions (Breves Respuestas a las Grandes Preguntas).

“La ciencia corre más peligro que nunca”, prensaba el científico. Una afirmación que justificaba en la sucesión de hechos como la elección de Donald Trump en Estados Unidos o el apoyo para la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea.

Un mensaje que se da a conocer siete meses después de su fallecimiento

Según admitió en su día el propio Stephen Hawking, todos estos comportamientos por parte de la opinión pública se deben a “una rebelión global contra los expertos y las autoridades”.

Stephen Hawking en 2014 durante el estreno de la película "La teoría del todo", en Londres / EFE

Stephen Hawking en 2014 durante el estreno de la película 'La teoría del todo' en Londres / EFE

De esta forma, el científico recordó a raiz de esta reflexión que aún quedan innumerables retos en el mundo que la ciencia debe resolver, animando a las generaciones venideras a desatar su imaginación y formar el futuro.

Las necesidades de seguir descubriendo los misterios del mundo

“Los jóvenes encargados de liderar el mañana están obligados a no bajar la vista a sus pies para poder hacerlo elevándola al cielo. Tienen que tratar de encontrar el sentido a todo lo que ven y preguntarse los porqués de la existencia de cada cosa”, confesó el científico en este mensaje post-mortem.

Stephen Hawking murió el pasado mes de marzo a la edad de 76 años. Vivió más de cinco décadas con una parálisis causada por un trastorno de motoneuronas, enfermedad que le obligaba a comunicarse por medio de un ordenador y a moverse con la ayuda de una silla de ruedas. En junio, sus cenizas fueron enterradas en la Abadía de Westminster en Londres entre las tumbas de otras mentes brillantes de la historia de la ciencia como Charles Darwin o Isaac Newton.