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Escena de 'El Padrino', una de las películas clásicas más recordadas de la historia del cine / STEVE TROUGHTON - FLICKR

Tres películas clásicas que todo aficionado al cine debería ver

Un listado con algunas de las mejores obras clásicas que destacan por su guión, sus actores y su banda sonora

24.03.2019 14:41 h.
5 min

El cine ha evolucionado mucho a lo largo de los años, sobre todo la industria de Hollywood, que genera cada año miles de millones de dólares de beneficios para los grandes estudios. Aun así, existen obras atemporales que por su calidad técnica siguen siendo interesantes de ver en 2019.

En este caso, los lectores pueden encontrar a continuación una selección de tres películas clásicas que destacan por su gran factura, tanto en la dirección como en la interpretación de los protagonistas. Además, se valora especialmente en estas obras su historia y banda sonora, dos elementos muy importantes para que una película termine siendo recordada y pasando de ser una buena cinta a un clásico inolvidable.

‘Casablanca’

Casablanca es el clásico entre los clásicos. La cinta dirigida por Michael Curtiz está considerada una de las mejores películas de la historia por parte de los críticos de cine. No es para menos, la actuación sobresaliente de la pareja formada por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman llena cada escena de la pantalla. La historia trata de cómo el dueño de un bar en Casablanca (Marruecos) ayuda a escapar a su expareja de los nazis en plena Segunda Guerra Mundial. Un prometedor argumento con tintes históricos y que marcó el comienzo de las escenas de despedidas en los aeropuertos que tantas veces se han visto en la gran pantalla.

A esto hay que sumarle su banda sonora, con ese inolvidable As Time Goes By interpretado por el actor y cantante estadounidense Dooley Wilson (Sam). Aunque no se haya visto nunca la cinta, el espectador podrá advertir que muchas de las frases suenan como si ya las conociera. ”Tócala otra vez, Sam”, “Si ese avión despega y no estás con él lo lamentarás. Tal vez no ahora. Tal vez ni hoy ni mañana. Pero más tarde. Toda la vida...” o “Louis, presiento que este es el comienzo de una hermosa amistad” están grabadas para siempre en la memoria colectiva de los amantes del cine.

‘El Padrino’

Si Casablanca es la película más reconocida de los años 40, en los 70 hay poca discusión entre la crítica: El Padrino se lleva la palma. Esta adaptación al cine de la novela de Mario Puzo, magistralmente dirigida por Francis Ford Coppola, es todo un curso acelerado de cómo hacer la película perfecta. La interpretación de los actores también es destacable, sobre todo Marlon Brando en el papel de Don Vito Corleone, le valió el Oscar a mejor actor principal (el film, además, se llevó otras dos estatuillas por mejor película y mejor guión adaptado). Pero también cabe mencionar el gran trabajo de Diana Keaton y Al Pacino.

Esta obra transporta al espectador a la Nueva York de los años 70, dominada por las familias de mafiosos más sanguinarios, que lucharán por eliminar al resto de sus enemigos. La única familia que parece mantenerse ajena al crimen y respetuosa con el honor es la de los Corleone, pero esto se verá truncado en las siguientes películas de la trilogía. El icónico tema central de la banda sonora lo compuso Nino Rota, que también fue nominado al Oscar ese año.

‘2001: Una odisea en el espacio’

Stanley Kubrick es, probablemente, uno de los cineastas más complejos de la historia del cine. Buena culpa de ello la tienen sus películas cargadas de simbolismo, mensajes ocultos e historias implícitas que subyacen la trama principal, pero sin las cuales no se puede entender su obra en su totalidad.

Algo así ocurre con 2001: Una odisea en el espacio. Una cinta de ciencia ficción alabada por sus efectos especiales, soprendentes en 1968, pero que ha terminado convirtiéndose en una obra de culto gracias a su visión vanguardista y a la propia historia, que narra cuatro momentos de la evolución humana y cómo la sociedad progresa gracias a su manera de afrontarlos. Y también a su banda sonora, sobre todo por la introducción de Así habló Zaratustra, creación de Richard Strauss, que supone uno de las escenas más llamativas de la película.