Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
Monika Linton, embajadora de la gastronomía española en Reino Unido / CG

Monika Linton: "Los ingleses nunca dejarán de poner chorizo en el arroz"

Brindisa, la primera empresa que importa productos de máxima calidad de España a las islas ha convertido a su fundadora en la embajadora número uno de la gastronomía del país en Reino Unido

8 min

Monika Linton creó hace 28 años la empresa Brindisa, la mayor importadora de productos españoles en Inglaterra y una marca de referencia en el país con más de 400 artículos como los quesos Payoyo o Pastor, conservas Ortiz, ibéricos Señorío o coca de Folgueroles, entre otras, con la que factura 13,5 millones de libras y emplea a unas 100 personas. Vende online; en 2004 abrió Brindisa Kitchens, que cuenta cinco locales en Londres y uno en las intermediaciones de la Boquería llamado La Bellvitja (esta filial factura nueve millones de libras y da trabajo a unas 200 personas); y ha publicado un libro para describir su experiencia, Brindisa: comida española de verdad.

Afirma que se trata de otro proyecto educativo para intentar acercar España a los ingleses más allá del sol, la playa, los toros y las flamencas. Pero se ha topado con algunos obstáculos básicamente culturales que comparte con Crónica Global.

Monika Linton en su restaurante de La Boquería / CG

¿De dónde nace el proyecto de Brindisa?

Todo empezó porqué estudié lengua española en la escuela y en la universidad. En la década de los 80, tras tres años como profesora de inglés en Cataluña, regresé a Gran Bretaña y me di cuenta de que era muy complicado comprar productos españoles allí. Nos pasó a mí y a mi hermano, que también vivió durante una temporada en España. Por eso pensamos que sería interesante iniciar un negocio en este sentido.

¿Fue complicado empezar a exportar productos españoles a Reino Unido?

De entrada, sí. La logística fue lo más complejo con lo que nos encontramos porque en ese momento España no era un Estado miembro de la Comunidad Europea... ya veremos qué ocurre ahora con el Brexit. Otra complicación fue el mercado. No se conocían demasiado los productos españoles más allá de las latas de aceitunas La Española. Fue un verdadero reto, por ejemplo, empezar a vender quesos españoles en Gran Bretaña en los años 90, ahora ya es más sencillo.

Importa más de 400 productos. ¿Cuál es el preferido por los ingleses?

El chorizo con todas sus variantes. Dulce, para cocinar, el curado...

¿Dónde es más complicado llenar sus restaurantes, en Londres o en La Boquería?

En La Boquería. En Inglaterra la gente entiende que la comida española son las tapas, incluso adaptan muchas cocinas del mundo a este concepto y te puedes encontrar de forma bastante habitual con tapas hindúes, por ejemplo. En el mercado de Barcelona puedes comer de todo, más allá de las tapas, y la competencia es mayor.

Imagen promocional del restaurante La Bellvitja, el establecimiento de La Boquería / CG

De las experiencias que recoge en su libro, ¿con cuál se quedaría?

Lo más bonito de mis casi 30 años de experiencia es a nivel personal. Brindisa me ha permitido a mí y a otros colegas vinculados al proyecto abrir muchos caminos en España. Hemos conocido muchos pueblos a los que nunca habríamos llegado y conocido a gente muy sacrificada como los que hacen quesos en las montañas. Es todo un honor.

En cuanto a las anécdotas, me quedo con el momento en el que empezamos a importar jamón ibérico de bellota en Gran Bretaña. Los primeros en comerlo quitaban la grasa, un pecado porque solo se puede apreciar el aroma y el sabor si se come entero. Fue otro de los retos que teníamos.

¿Lo consiguió?

Sí, lo he conseguido [ríe].

¿Qué espera enseñar a los ingleses?

Mi meta no es que identifiquen un producto como español. Quiero que sepan apreciar la calidad de los productos españoles como ocurre con otras regiones del Mediterráneo, como Francia e Italia. Ahora he conseguido tener entre mis clientes grandes restauradores que entienden, por ejemplo, que las anchoas españolas son las de mayor calidad, un gran paso si tenemos en cuenta que en los años 60 España era solo un destino vacacional de sol y playa.

No parece que se haya superado esta imagen...

Sí, pero también te encuentras con zonas como las Castillas, Asturias o pueblos de montañas con una oferta gastronómica tan grande.

¿Pasan desapercibidas para el turista británico?

Cada vez menos. Piensa que hay bastante gente que aprovecha las vacaciones para hacer senderismo o ir en bici por la montaña, y estas zonas de España encajan en este perfil.

Imagen promocional de la entrada de La Bellvitja, el restaurante catalán / CG

Sólo su empresa importadora factura anualmente 13,5 millones de libras y vende en sitios exclusivos como Harrods o Borough Market. ¿El precio es un obstáculo para difundir los productos españoles?

No lo creo porque también vendemos productos buenos a un precio asequible. Lo que ocurre es que el jamón o el chorizo son fáciles de comer y otros, como las legumbres, más complejos por una cuestión cultural. Es más sencillo cocinar un plato de pasta o una pizza que un arroz o cualquier receta de puchero, que son las que recojo en el libro.

¿Cuál es el planto español más complejo de cocinar para un británico?

La fabada, o cualquier receta con legumbres del norte del país. También el bacalao, uno de los productos menos apreciados.

¿Cuestan las recetas que incluyen conejo o caracoles?

A ciertas personas les impacta un poco, pero en Reino Unido el conejo es un plato bastante popular. Los caracoles mucho menos y es la restauración francesa la que ha hecho más por darlos a conocer. Pero aún se comen poco.

Para terminar, ¿dejarán de poner chorizo alguna vez los ingleses en la paella?

¡El arroz a la zamorana lo incluye! [ríe] No, los ingleses nunca dejarán de poner chorizo en el arroz.

Destacadas en Creación