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Una mujer busca un libro en una librería de Barcelona / CG

Los libros ya no son para el verano: mucha telebasura y poca lectura

Sólo los textos escolares mantienen el tipo en un mercado arrinconado por la 'tele' y dispositivos digitales, con un gasto de apenas 10 euros por español

8 min

Cada verano es más extraño ver a alguien con un libro abierto en playas, balnearios y otros lugares vacacionales. Los datos del Ministerio de Cultura y de los propios editores confirman que los españoles leen sobre todo por obligación --los libros de texto facturan el 40%--  y que quienes lo hacen por gusto apenas gastan una media de 10 euros al año. 

El panorama es negro. Según una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), un 35% de los consultados ni lee nunca ni tiene previsión de hacerlo. Sólo un 47% asegura que dedica su tiempo libre a los libros, revistas, cómics, periódicos o algo similar, en soporte papel o digital. Mientras, el 70% prefiere "ver la tele".

Lo confirman audiencias de hasta 2,5 millones de españoles seguidores de la telebasura, liderada desde hace años por Telecinco. La cadena de Mediaset cuenta con un amplío abanico de programas de corazón, cotilleo, late night y reality. Son, por ejemplo, Gran Hermano, Supervivientes o Sálvame, Deluxe o sin Luxe. Los programas deportivos de su hermana gemela Cuatro también se han inundado de sensacionalismo y morbo. Se interesan más por las veces que Messi vomita o por la cantidad de viajes de Cristiano a Marruecos que por la propia información deportiva.

Una mujer busca un libro en una estantería de una librería / CG

Una mujer busca un libro en una estantería de una librería / CG

Wert y los nubarrones

Las editoriales españolas facturaron más de 2.300 millones de euros en 2016 según la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE). Más o menos como en años anteriores, pero sin recupearse del mazazo de la crisis de 2008. 

La partida más importante (856,04 millones) corresponde a los libros que se utilizan en educación infantil, primaria, secundaria, bachillerato y FP. Presentan una ligera subida desde 2013, que obedece a la renovación exigida por la polémica Lomce de José Ignacio Wert.

Con todo, tras la norma aparecen negros nubarrones como la caída de la natalidad, el descenso de compras por parte de las bibliotecas y la política de algunas comunidades de financiarlos y alargar su vida durante varios cursos.

Gatillazo de la erótica

La literatura no levanta cabeza. El sector de la novela tan sólo facturó 400 millones de euros. La erótica ha caído con estrépito. No pasó de los 15,38 millones. Las sombras del famoso best seller Cincuenta sombras de Grey se han encogido: "Ya no se venden tanto los textos románticos con grandes dosis de sexo, erortismo y sado light para señoras. Están de capa caída ", asegura Javier, dependiente de una librería en la madrileña estación de Chamartín. 

Hace solo un par de años los libros calientes rebosaban incluso en las estanterías de los grandes almacenes. "Ha pasado el boom. Quizá tenga que ver la omnipresente y gratuita oferta de porno en internet", apuntan los defensores de este tipo de novela, destinada a ser leída con una sola mano.

La facturación de libros digitales tampoco cumple las expectativas. El año pasado aumentó un 1,5%, pero apenas supone el 5% del total del sector editorial. 

El apocalipsis que se predijo con la entrada de los ebooks en el mercado se queda en mera anécdota. "En Estados Unidos, por ejemplo, el papel recupera terreno", asegura el Gremio de Editores españoles.

Imagen de la feria del libro de Madrid en abril / CG

Imagen de la feria del libro de Madrid en abril / CG

Sin planes y con leyes vagas

La conclusión de los expertos es que se lee poco. Los planes estatales para fomentar la lectura, como ellos piden, se quedan desde hace una década en promesa de cada ministro que llega a la cartera de Cultura. Tampoco se concede más dinero para las bibliotecas, ayudas a los libreros o un IVA reducido para los libros electrónicos.

Los titulares de Educación suelen ser los mismos y con idéntica política. Incluso con pasos hacia atrás, como el cangrejo. La denostada LOE del socialista Zapatero fijaba “un tiempo diario de lectura no inferior a 30 minutos” para la Educación Primaria. En pocas aulas se cumplió.

En la reforma del Partido Popular ha desaparecido la referencia a la media hora cotidiana y la lectura se une a otras actividades: “La compresión lectora, la expresión oral y escrita, la comunicación audiovisual, las tecnologías de la información […] se trabajarán en todas las asignaturas”, se limita a generalizar la Lomce.

"Ni siquiera hay gestos como que Rajoy diga públicamente qué libros lee en estos días de vacaciones además del Marca, o Puigdemont además de los borradores para la desconexión", protesta Guillermo Serrano, profesor de literatura en Madrid.

Analfabetos al poder

"Se lee mucho, pero muy mal. La universidad agoniza y el paisaje político es desolador fuera y en casa. Los analfabetos han tomado el poder", espetó Félix de Azúa, escritor y catedrático en la presentación de su último libro Nuevas lecturas compulsivas.

Crítico con las redes sociales, "un caos enormemente peligroso donde dominan los analfabetos", el académico barcelonés deja claro: "Leer es la única herramienta que tenemos para ser inteligentes, para ser más guapos, más listos, más altos, más fuertes, y más ricos. Es una herramienta multiuso, barata, y con muchísimas más posibilidades que un ordenador".

Una niña estudia en un libro de primaria / EP

Una niña estudia en un libro de primaria / EP

Los niños, a los que no ayudan a estimular la lectura, tienen como referencia las declaraciones de Messi cuando reconoció que solo se había léido un libro en toda su vida: la biografía de Maradona.

"En España se ve mucha televisión y espectáculos, se usan móviles, tabletas, etc... Pero no se lee y en la escuela no se enseña a hacerlo. Solo se premia la memoria. Más que una crisis de lectores, es una crisis de cultura", denuncia el escritor Sebastián Moreno.

Para el autor de La Academia se divierte, la clave estaría en premiar al que lee como algo especial, en impulsar en los niños y jóvenes los valores de lo que escasea en sus vidas, la lectura. "Así se lo indiqué --apostilla-- a una joven lectora en una dedicatoria: "Si lees poco, serás como muchas. Si lees mucho, serás como pocas'".