Fachada de la basílica de Santa María del Mar, cuya construcción recrea la novela 'La catedral del mar'.

Fachada de la basílica de Santa María del Mar, cuya construcción recrea la novela 'La catedral del mar'.

Creación

La serie 'La catedral del mar' empieza a rodarse en Oropesa (Toledo)

La productora ha elegido la ciudad castellana para rodaje por el buen estado de conservación de su castillo medieval

3 agosto, 2016 19:36

El rodaje de la serie televisiva La catedral del mar, basada en la exitosa novela homónima de Ildefonso Falcones, se iniciará el próximo 26 de agosto en Oropesa (Toledo), con su castillo medieval como una de las principales localizaciones.

El rodaje de la serie, una de las grandes apuestas de Antena 3 para próximas temporadas, se desarrollara en Oropesa hasta el 7 de septiembre. La localidad, que ya ha sido escenario de rodajes de cintas clásicas como La malquerida" (1940) y Orgullo y pasión (1957), confía en que buena parte de los extras que se necesiten sean vecinos.

Unos 300 figurantes

Una empresa de servicios audiovisuales requiere emplear a unos 300 figurantes, incluidos bebés, para grabar días sueltos a los que se ofrece alta en la Seguridad Social, contrato de trabajo por jornada y salario dentro del convenio, como figura en la página web del Ayuntamiento de Oropesa.

La versión televisiva de La catedral del mar, producida por Diagonal TV, está dirigida por Jordi Frades (Isabel) y protagonizada por Michelle Jenner, Silvia Abascal, Daniel Grao, Aitor Luna, Pablo Derqui, Ginés García Millán, Nora Navas, Nathalie Poza, Tristán Ulloa, Ramón Madaula, Andrea Duro, José María Pou, Andrés Lima y Sergio Peris-Mencheta, entre otros.

También en Barcelona

Además de Oropesa, el rodaje contará con un gran número de escenas rodadas en localizaciones exteriores, desde el Barrio Gótico de Barcelona, a la villa aragonesa de Sos del Rey Católico, pasando por la ciudad de Cáceres y las provincias de Toledo, Barcelona, Madrid y Segovia.

La historia de la novela transcurre en plena Barcelona medieval, cuando la ciudad vive uno de sus momentos más prósperos: la población se extiende hacia la Ribera donde un humilde barrio de pescadores se empieza a construir el mayor templo mariano jamás conocido: Santa María del Mar.