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Juan Marsé, novelista español de la llamada Generación de los 50.

La memoria, personaje central de la última novela de Juan Marsé

'Esa puta tan distinguida' gira en torno a cómo los recuerdos pueden manipular la evocación de la realidad incluso para quienes la vivieron

Redacción
4 min

El escritor barcelonés Juan Marsé sostiene que "la memoria no suele ser fiel, tiene vida propia y se mueve", y la convierte en tema principal de su nueva novela Esa puta tan distinguida (Lumen), que se publica este jueves. La memoria "hace con ciertos recuerdos lo mismo que el paso del tiempo con nuestra cara o nuestra voz".

Para Marsé, la memoria puede ser buena o puede ser mala, puede ser hiriente o balsámica, puede actuar de forma interesada, manejada por el poder: "Seamos o no conscientes de ello".

Memoria y poder

"Al poder no le gusta que recordemos, y por ello es capaz de falsearnos los recuerdos", ha asegurado el escritor, que ve un claro ejemplo de ello en el conflicto todavía no resuelto que vive España con la llamada Memoria Histórica.

Sobre la presencia de la memoria en esta novela, Marsé ha asegurado que no ha sido un asunto nuclear en sus novelas, salvo en ésta: "No digo nada nuevo si digo que imaginación y memoria siempre van juntos al urdir una trama novelesca, porque son los dos pilares sobre los que el autor de ficciones construye su obra".

"No entiendo la una sin la otra, ni siquiera en las novelas de ciencia-ficción, un género aparentemente tan despegado del realismo", ha dicho el autor, que, precisamente se refiere con el título Esa puta tan distinguida a la memoria misma como un personaje más.

En la novela, el operador de un cine de barrio estrangula a Carol, pero pasados más de 30 años y a raíz de una adaptación cinematográfica de estos hechos, el operador no recuerda por qué la mató.

Marsé ha explicado que la novela surgió de una imagen: "A finales de 1985 se presentó en mi casa Jesús Navarro, el hombre que 40 años atrás había matado a Carmen Broto, un crimen que en su día fue muy comentado en la ciudad", un hecho que sucedió no lejos de donde vivía con sus padres.

Si te dicen que caí de Juan Marsé.Navarro había leído su novela Si te dicen que caí, en la que, sin intencionalidad testimonial, Marsé describía la comisión de aquel crimen: "Navarro venía para explicarme que en mi relato de aquellos hechos había bastantes errores: según él, aquella desgracia no ocurrió exactamente así".

Preguntado por si la novela es un ajuste de cuentas con las adaptaciones cinematográficas de sus novelas, ha sostenido: "Ni una venganza ni un ajuste de cuentas. ¡Demasiado trabajo para una satisfacción tan tonta! Yo apuntaba más alto", aunque ha admitido que hay referencias a cierta experiencia personal.

Sin embargo, ha reivindicado que sí quería "decir cuatro cosas sobre aquel cine zafio y casposo del destape, propiciado por productores sin escrúpulos, un cine que se impuso al cine testimonial que pedía la transición". "Quería reflejar con algo de realismo este país gobernado por fantoches", ha dicho Marsé, que ha asegurado que el problema es que en escena algunos políticos no dan la talla y resultan inverosímiles.

Francesc Homs

"Viendo actuar al señor Francesc Homs, por ejemplo (de próxima aparición en otra novela), ¿alguien puede dudar de que su verdadera vocación secreta es la de humorista?"

Marsé entregó esta novela a la agente literaria fallecida Carmen Balcells una semana antes de su muerte: "La última vez que me llamó por teléfono, pocos días antes de morir, fue para decirme que se había reído mucho al ver que en la novela yo la consideraba un personaje de ficción".

"Me dijo que era mi novela más divertida y que los cineastas me iban a despellejar", ha explicado Marsé, íntimo amigo de Balcells.