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Juanjo Giménez posa con el diploma de la Palma de Oro en su estudio de Barcelona.

Juanjo Giménez, Palma de Oro en Cannes: “Me quito el sombrero ante ‘Ocho apellidos vascos’”

El cineasta ha sido el primer español en conseguir el galardón en la categoría de cortometrajes

Margalida Vidal
4 min

Juanjo Giménez (Barcelona, 1963), es economista y director de cine. A esta segunda actividad se dedica profesionalmente desde que hacía códigos y programaba en una multinacional y le salió la oportunidad de ganarse la vida con ello. Obtuvo una Palma de Oro en el último Festival de Cannes al mejor corto por Timecode, una cinta que mezcla la comedia, el thriller y la danza. Desde hace cuatro años, es profesor en la Escola de Cinema de Reus, en la que enseña dirección a sus contados alumnos.

-- ¿Qué supone para usted y su carrera la Palma de Oro?

No me esperaba la repercusión que ha tenido aquí. Estoy muy contento, pero creo que se le da mucha importancia al hecho de que he sido el primer español o catalán en ganar la sección de cortometrajes. Hacer de esto un emblema nacional me supera. Lo que me sorprendió es que no te dan una palma, sino que es un papelito. Supongo que con el premio se notará la diferencia en conseguir financiación para mis próximos proyectos.

Juanjo Giménez recoje la Palma de Oro del Festival de Cannes al mejor corto por 'Timecode'.

-- ¿Es un circo el Festival de Cannes?

Sí, pero yo creo que si vas, tienes que jugar a esto. Esto sí, la sección de cortos no tiene nada de glamour. Los 10 directores que competíamos en la categoría estábamos un poco descolocados, porque estás rodeado de estrellas. Cuando los speakers anuncian que pasarán los cortometajistas por la alfombra roja, todos los fotógrafos aprovechan para cambiar las tarjetas de memoria.

-- ¿Después de Cannes vienen los Óscar?

Estoy fuera de esta lucha, pero no quiere decir que no haya posibilidades. He dado carta blanca a los distribuidores para que hagan lo que consideren más oportuno, tienen todo mi apoyo y mi visto bueno. No me quita el sueño ni es mi objetivo principal, pero no se descarta.

-- ¿Ya tienes en mente cuál será tu próximo proyecto?

Ahora tengo ofertas e intenciones de hacer cosas, y estamos valorando. El proyecto que tengo más avanzado es otro corto, en este caso de ciencia ficción. Cuando salí de la escuela de cine grabé alguna cosa de este género, pero ahora hace muchos años que no. No será tipo Star Wars ni mucho menos, pero sí muy diferente de lo que he hecho los últimos años, que he tocado mucho con los pies en el suelo, han sido películas realistas y naturalistas, como Timecode.

-- ¿Qué pasa en España con los cortos?

Últimamente crece la cultura de que los cortos no solo tienen que hacerse de forma altruista, sino que una vez hechos, no tienen por qué obtener una retribución adecuada, o al menos comparable con un largometraje. Hay programas de la televisión pública que te piden los derechos sin intención de pagarte nada. Crear precedentes de este estilo es muy peligroso, y al final se degradará el contenido y el valor artístico de las producciones.

-- ¿Y a la industria cinematográfica?

Falta conciencia general de que invertir en cultura y cine no es tirar el dinero. Acabamos de pasar una campaña electoral, que tenemos una cada cinco minutos, y el tiempo que se ha dedicado a discutir de cultura es lamentablemente cero. Aunque creo que no es una batalla perdida, algún día lo conseguiremos. Esto sí, hay la sensación de que quien trabaja en cultura tiene que dar explicaciones, que se tiene que justificar.

-- ¿El nivel del cine español es alto?

Hay de todo, gente que hace cosas brillantes y menos brillantes. No soy un destroyer y ante fenómenos como Ocho apellidos vascos me quito el sombrero. Si alguien consigue hacer una película y meter a millones de personas en las salas merece mi respeto absoluto, más allá de que me sienta identificado con el tipo de cine.