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José, coleccionista de Star Wars

José, coleccionista de Star Wars: "He llegado a coger un avión para comprar una figura y volver"

Este bilbaíno atesora más de 10.000 objetos de la saga cinematográfica; persigue desde hace años el cartón de una pasta de dientes

12 min

El próximo 20 de diciembre se estrena Star Wars: Episodio IX - El ascenso de Skywalker, el último capítulo de la tercera trilogía de la conocida saga cinematográfica. Muchos fanes están esperando esta entrega, que cierra un ciclo, pero hay pocos como José María Arosa, un bilbaíno que colecciona todo tipo de objetos relacionados con La Guerra de las Galaxias. Atesora unos 10.000 objetos en el sótano de su casa, algunos de ellos expuestos y ordenados en vitrinas, pero la mayoría, “unos dos tercios”, guardados en cajas. “Para mí sería imposible económicamente exponerlo todo”, reconoce en conversación con Crónica Global. Es uno de los mayores coleccionistas de España.

–¿Qué supone para usted Star Wars?

–[Ríe] Pues no lo sé, la verdad, no lo sé. No te podría dar una razón. No sé si pueden ser sentimientos, o nostalgia de la infancia, o simplemente que son unas películas vanguardistas o innovadoras en muchos aspectos.

Todo comenzó en 1978, cuando se estrenó en San Sebastián el Episodio IV - Una nueva esperanza. Él tenía 5 años. De aquella primera experiencia recuerda ponerse de pie a aplaudir en la escena en la que Luke Skywalker destruye la Estrella de la Muerte. Unos días o unas semanas después, de viaje a Madrid, su padre regresó al coche con “dos o tres figuras” de La Guerra de las Galaxias.

Eran los juguetes de la época, “aunque algo debía haber [de pequeño] porque guardaba absolutamente todo, incluso los cartones de las figuras que abría”. Pero pasaba el tiempo y Arosa aparcó su afición. Hasta que, en la década de 1990, se volvieron a poner de moda las películas y algunas novelas, y se puso a “buscar” todo lo que tenía. “También era un momento que era más adulto para ir buscando lo que no había podido conseguir en su momento, y con el boom de internet fueron, a la vez, la apertura y la perdición”.

Es imposible tenerlo todo

Arosa reconoce que con internet “las fronteras caen”, y ello beneficia al coleccionista, pero también es perjudicial, “porque aparecen un montón de compradores” interesados en el objeto que vende una determinada tienda de un determinado país. En todo caso, afirma que en este mundo del coleccionismo “es imposible tenerlo absolutamente todo”, y cada uno tiende a especializarse en un personaje, un tipo de coleccionable o algún tema concreto. Entre ellos se ayudan si ven artículos que pueden interesar a otros para su recopilatorio particular: “Al final, te permite conocer gente, viajar si tu bolsillo te lo permite y, en este mundo de locos, encontrar un loco parecido a ti”.

–En su caso ¿en qué se ha especializado?
–En lo que me gusta [ríe]. El peor de los focos. Con el paso del tiempo tiendes a ser más exigente o más cauteloso a la hora de comprar. Los coleccionistas, al menos los de Star Wars, en muchas ocasiones hemos llegado a comprar dos o tres veces el mismo producto: uno, para abrirlo; otro, para guardarlo cerrado; y otro, por si acaso se revaloriza. Yo, de hecho, no te voy a decir que vendo tanto como compro, pero estoy vendiendo cosas. Aparte de haciendo sitio, estoy haciendo caja.

En ninguna de las entrevistas, y tampoco en esta, aporta datos sobre lo que lleva invertido en la megacolección espacial. “Mejor no hacerlo”, admite. Sí desvela que el precio máximo que ha pagado por un objeto concreto son 4.000 euros o 5.000 euros, “pero es todo relativo”. Se explica: “Puedo tener una figura que me haya costado 4.000 euros, vale, y es una figura. Ahora, de repente, sale una colección de 400 figuritas a 10 euros cada una y te has gastado los mismos 4.000 euros”. ¿Guarda piezas usadas en las películas? “Sí, pero no son objetos trascendentales; telas, pelaje de algún bicho de la galaxia… pero no tengo una pistola o un casco”. Estos artículos sí los tiene en réplicas numeradas y licenciadas.

Colección de Star Wars de José Arosa / TWITTER
Colección de Star Wars de José Arosa / TWITTER

Confiesa, eso sí, que en su sótano “hay de todo”, hasta prototipos de juguetes. Bueno, de todo, de todo no. Hay “cientos” de objetos que le gustaría tener y no encuentra. Uno de los más preciados es un Santo Grial (así llaman en la comunidad coleccionista a estos artículos tan difíciles de conseguir) que se hizo en España en 1983: una caja de pasta de dientes Colgate, “de las que habría en cualquier supermercado cientos de ellas”. En la actualidad, en el mundo solo hay tres cajas de esas censadas. ¿Cuánto podría valer? “Hace tres años apareció la tercera, y había un coleccionista americano que ofrecía hasta 30.000 dólares por ella, por una caja de cartón de pasta de dientes”.

–¿Cuál es la mayor locura que ha hecho por conseguir un objeto?

– [Ríe] Varias. No sé qué grado de locura es locura. He cogido un avión para ir a comprar una figura y volver. A Estados Unidos. Aparece una figura que estaba buscando, había un vendedor que la vendía, contacté con él, y nos pusimos más o menos de acuerdo. Total, que en el último momento digo, ‘bueno, me la manda por transporte. ¿Y si no me la manda? ¿Y si cuando me la manda se pierde? ¿Y si?, ¿y si?, ¿y si?’. Y por el importe de la figura y lo que era, por 400 euros más no me va a pasar nada más que pegarme diez horas de avión para ir, coger la figura y volver al día siguiente.

Ocho menús infantiles a la vez

Otra de las “locuras” que menciona es que, durante cinco años, se puso al frente de la versión española de la revista Star Wars Magazine, hoy desaparecida. La licencia se iba a perder en España, porque la tenía una gente de Barcelona que incumplía el contrato de publicar un número cada dos meses. Fue durante un viaje de trabajo (se dedica a las artes gráficas) que asumió el mando de este producto, que también colecciona (“por supuesto”). “Y por hacer la revista pude estar en Australia viendo el rodaje del Episodio III y estar con los actores”, explica. Pero hoy no tendría sentido. Era un proceso muy lento, que tenía que supervisar Lucasfilm. Lo más rápido es acudir a internet a ver el trailer o conocer la noticia que está ocurriendo ahora.

Objetos de la colección de Star Wars de José Arosa / TWITTER
Objetos de la colección de Star Wars de José Arosa / TWITTER

Más curiosidades del coleccionista de Star Wars. Es un apasionado de las promociones en artículos de alimentación y bebida de los supermercados. Es capaz de comprar cereales solo por la caja en la que aparecen referencias a la saga cinematográfica. Lo mismo con una conocida cadena de hamburgueserías: “He llegado a pedirme ocho menús infantiles para tener las ocho figuras porque, además, como tienes conocidos en todas las partes del mundo, si la promoción americana no es exactamente igual que la europea, tengo un amigo americano que me está haciendo la colección de allí y yo le estoy haciendo la colección de aquí”. Después, hacen números. Nadie regala nada.

Parte de la colección de Star Wars está asegurada

Su colección, por cierto, es privada. En ocasiones, saca los tesoros para alguna exposición en concreto (exige cláusulas de compensación económica o reposición de la pieza por si hay un robo o sufren daños) y, a veces, incluso algún aficionado se ha presentado en su casa para ver si podía visitarla. Él decide quién entra y quién no, pero atiende y ayuda a todo el mundo. En este punto, confiesa que “parte de la colección está asegurada”. “Me costó un triunfo convencer al seguro para que me la asegurara, porque vas para asegurar la pistola de Han Solo y se quedan un poco a cuadros; tienes que presentar certificados de autenticidad, fotografías, contactar con los fabricantes en algunos casos para demostrar que esto no era ningún tipo de estafa que a los cinco días les diría que todo se había destruido”. En todo caso, “el dinero no compensaría la pérdida”.

“Con todo, no dejan de ser piezas, no se me iría la vida. Me daría mucha pena, pero…”. ¿Y qué pasará con la colección en el futuro? “No lo sé. Supongo que mis hijos la malguardarán o la malvenderán. Tampoco sé si dentro de cinco años voy a estar queriéndolo vender todo porque ya estoy cansado. No lo sé. Siempre me desprendería de cualquier pieza que no tenga valor sentimental; un llavero que me regaló George Lucas sería una de las últimas cosas que vendería. Pero tampoco me temblaría la mano si necesitara dinero mañana y tuviera que empezar a vender las cosas. Tengo dos hijos y tengo muy claras cuáles son las prioridades”.