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Jesús Font con los protagonista de 'Hollyblood' / LAIA LLUCH

Jesús Font: "A veces, minusvaloramos un poco a la audiencia"

El cineasta se rodea de dos grandes estrellas del panorama español, Óscar Casas y Jordi Sánchez, en 'Hollyblood', "una comedia romántica de vampiros"

9 min

Este viernes llegó a las pantallas Hollyblood, una película protagonizada por Óscar Casas que bebe de la parodia del cine de terror y la lleva un paso más allá. "Es una comedia romántica de vampiros con un poco de terror", la define su director, Jesús Font.

Eso significa que "hay una historia de un chico que se enamora de una chica, intenta conseguirla. Lo consigue, la pierde y la vuelve a recuperar. Un clásico", reconoce en conversación con Crónica Global. Claro que va más allá. "Lo diferente es que se trata de una suplantación por amor. Óscar Casas se hace pasar por un vampiro para seducir a una chica que está obsesionada por el fenómeno vampírico y todo su mundo de una manera bastante mística y romántica". Aunque, de repente, hay un giro: aparece el vampiro real.

Una historia de 10 años

El director, junto con el guionista José Pérez Quintero, ha trabajado todos estos elementos para que el puzle encaje a la perfección. Claro que para ello han tardado 10 años. "La industria es la que tenemos y es así", reconoce sin señal de fastidio alguno, con naturalidad.

"Un director ha de tener varios proyectos, encuentras una historia, un guionista, lo trabajas conjuntamente, lo presentas a una televisión o productora, y si no le gusta lo reescribes y vuelves", explica para los menos entendidos. En este caso, Font dio con Quintero y encontraron a Bea Bodegas, de Canica Films, que hizo que todo arrancara.

El cineasta Jesús Font y Óscar Casas / LAIA LLUCH
El cineasta Jesús Font y Óscar Casas / LAIA LLUCH

Engranaje perfecto

"Lo importante para mí era la estructura, que no fuera solo una película paródica de Crepúsculo y que tuviera una parte de emoción que conectara con el público". Y lo hace. "Los dos estamos interesados en un tipo de cine divertido, ágil, con emoción, si quieres un poco yanqui con raíces europeas, pero con entretenimiento y una visión optimista de la vida".

Basta con echarle un vistazo al tráiler para ver que nos encontramos ante una película de puro entretenimiento en la que la historia de amor puede llegar a muchos. "El equilibrio es difícil, pero has de jugar con el ritmo, como decía Carpenter", balancear sin saturar o sobreestimular porque "la audiencia podrá ser perezosa o indolente, pero entiende perfectamente los juegos que le proponemos". Y es que el problema para el cineasta catalán es que, "a veces, minusvaloramos un poco a la audiencia. Si les explicas bien qué quieres contar y se lo muestras ellos te siguen a muerte".

Generaciones unidas

Otro factor importante son los actores. Sin duda, el atractivo y el reclamo de Óscar Casas e Isa Montalbán como protagonistas ayuda a captar la atención del público joven, mientras que Jordi Sánchez conecta con esa generación de los boomers que también se pueden sentir fascinados por la película.

Font da las gracias a la participación de los actores, en especial de Jordi Sánchez, que se incorporó tarde, pero lo hizo, y es que sufrió el Covid de manera muy grave. Y a su regreso frente a las cámaras en Hollyblood hizo las delicias de su director. "Jordi Sánchez es el actor cómico y personaje popular que representa al español medio y es fantástico. Es el Alfredo Landa de esta década". "La combinación entre ellos dos (Casas y Sánchez) funciona muy bien".

Oscar Casas, Jesús Font e Isa Montalbán / LAIA LLUCH
Oscar Casas, Jesús Font e Isa Montalbán / LAIA LLUCH

El arma del entretenimiento

Con esta combinación perfecta Hollyblood llega dispuesta a entretener a un público de todas las edades y con detalles de película estadounidense "con el toque de jamón", autóctono, "porque el entretenimiento no solo tiene que venir de los Marvel, es una cuestión de entretener y divertir y se puede hacer con mucho menos dinero". "Se trata de hacer algo glocal, algo local que se convierta en global", matiza.

Un producto de entretenimiento 100% que si bien la crítica no valora sí atrae al espectador a la sala, tenga la edad que tenga. "La película es adulta y transgeneracional. El personaje de Jordi Sánchez nos sitúa en los 80 y la generación de los baby boomers, un padre desubicado, y Óscar Casas y toda la pandilla, con el público de 11 años a veinteañeros, que pierden los miedos". "El problema es que ahora los tenemos que convencer mediante Instagram", bromea. "Es una película --prosigue-- que se puede ir a ver en pandilla de boomers, de milenials y de generación Z, todos juntos".

Fusión y tercera vía

Mezcla absoluta de públicos y de géneros en definitiva. "La mezcla de géneros es lo que hace que el cine sea realmente fresco. Estamos constreñidos por las películas independientes y los blockbuster, y parece que esta tercera vía no existe, pero se trata de mezclar géneros con personajes originales que expliquen un país", asegura. Pero hay una cosa que tiene muy clara Font, esta tercera vía también ha de "atraer a un público joven".

"Hemos de recordarle a los jóvenes la liturgia de ir al cine, la cámara oscura. No es lo mismo ver una película de este tipo, que es de celebración, en casa que verlo con tu pandilla en una sala, porque durante hora y media te evades de la recesión y de la guerra de Ucrania y Putin", sentencia. "Lo importante para mí es que la gente salga un poquito mejor del cine".

Cine y televisión

Un cine que ha recuperado después de 30 años sin hacer una película como tal, tras su Carambolas. Y es que Hollyblood supone el regreso del director a la gran pantalla tras su larga trayectoria televisiva en series como El comisario, Mir, Todos los hombres sois iguales, Gavilanes, El faro y tantas otras. Lugar donde también quiere seguir. "Mi formación es cinematográfica, me formé en el American Film Institute", recuerda, pero la televisión para él "es un hábitat muy cómodo", le "gusta esa presión, estar pegado a la emisión, tener poco tiempo para explicar una historia con los mejores actores posibles, pero siempre con las ganas de entretener y el rigor que merece".

"Yo necesito aprender constantemente y con la televisión y el cine pasa eso", indica. Tal vez, por eso, sigue teniendo varios proyectos y van en la línea de Hollyblood. "Todos los proyectos en los que estoy trabajando tienen dos cosas en común: optimismo y fantasía", es decir, comedias fantásticas. "Me resulta un reto porque es difícil explicar una historia que parece complicada de contar y convencer, emocionar y hacer reír a la gente con algo un poco fantástico".