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Quim Vila, David Romero, Pascal Billard, Nandu Jubany, Jordi Mayoral y Rosa Maria Malet / FERRAN NADEU

Homenaje gastronómico a Joan Miró en el Majestic

El hotel barcelonés recuerda el paso del pintor por sus salones en las épocas en que vivió en la ciudad tras sus periodos parisinos

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En un intento de contribuir a la mejora de la calidad de la oferta turística de Barcelona, el Majestic rememora cada año a un artista español que por un motivo u otro haya estado vinculado con el establecimiento. Anteriormente, las figuras de Antonio Machado, que se alojó en él camino del exilio francés, y de Federico García Lorca, que fue su huésped durante la representación de Doña Rosita la soltera en la ciudad, habían sido objeto del homenaje del hotel.

En esta ocasión, el recordado sido Joan Miró, que visitaba el Majestic durante sus estancias en Barcelona para encontrarse con amigos como Eduardo Chillida y Rafael Santos Torroella, camino del restaurante La Punyalada, situado unas manzanas más arriba en el mismo paseo de Gràcia. Se cumplen 85 de su regreso después de vivir 11 años en París y 75 de su vuelta de la capital francesa tras el final de la guerra civil española.

El maestro Modest Urgell

El pintor también pasaba horas en el lobby del local contemplando un cuadro de Modest Urgell, una pieza que ahora está expuesta en el acceso al restaurante, en la escalera principal. Se trata de uno de los maestros de Miró, por lo que en una ocasión fue cedido a la Fundación Miró con motivo de una exposición sobre los creadores que más influyeron en el artista durante su formación.

El Majestic exhibe habitualmente en su lobby un cuadro de Miró cedido por la galería Mayoral, especializada en la obra mironiana.

Una cena inspirada

El recuerdo del artista se materializó anoche en una cena concebida por el chef Nandu Jubany y por el vinatero Quim Vila, quienes recordaron con sus platos y vinos la vida y las aficiones de Miró.

Espárragos blancos con caviar, acompañados por un chardonnay de Oregón, el RoseRock Drouhin producido por una familia francesa establecida en el Estado norteamericano. Serviola a la mallorquina con un blanco Llum de 2015, un vino elaborado con la uva autóctona pensal blanca y con chardonnay en la zona del “pla” de Mallorca. El borgoña Vignes 2014, elaborado con pinot noire, iba de la mano del coq au vin de ternera con setas y cebolletas.

El ágape terminó con un milhojas de crema catalana servido con un Telmo Rodríguez del 2007. Para rematar, Vila ofreció una copa de armañac Laubade de 1942 que pasó casi la totalidad de sus 75 años en barrica.