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Una estrella luminosa corona la torre de la Virgen de la Sagrada Familia / FOTOMONTAJE CG

Me gusta / No me gusta... la estrella de la Sagrada Familia

La coronación de la torre de la Virgen de la popular basílica barcelonesa con un nuevo elemento luminoso genera controversia

Cristina Farrés / Alejandro Tercero
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Me gusta la estrella de la Sagrada Familia, por Alejandro Tercero
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No se puede negar que la Sagrada Familia genera controversia. Abundan tanto los que odian su diseño como los que lo adoran. Pero todos coinciden en que se trata de una arquitectura que es hoy tan rompedora y singular como cuando la proyectó Gaudí hace casi siglo y medio. Para Barcelona es una bendición: millones de turistas de todo el mundo vienen cada año a la ciudad a contemplarla --es uno de los monumentos más visitados del planeta-- generando indirectamente miles de puestos de trabajo. Y, sí, para gustos los colores. Pero la basílica evoca las historias de Poe, Wilde o Lovecraft, rememora la literatura​ retrofuturista steampunk e incluso puede transportar al observador a una película de Batman o al incalificable film Iron Sky. Universos de ensueño a los que evadirse de vez en cuando. La estrella luminosa es un elemento más en esa dirección. Bienvenida sea.

No me gusta la estrella de la Sagrada Familia, por Cristina Farrés
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No me gusta la estrella de la Sagrada Familia, por Cristina Farrés

La Sagrada Familia es un icono de Barcelona y atrae cada año a miles de turistas que engrasan la economía local. Esta realidad no impide criticar la estética de una basílica que se empezó a construir en el siglo XIX y en la que cada arquitecto que ha pasado por allí ha querido dejar huella, pero sin que se note demasiado. Es el peor punto de partida para la conceptualización de cualquier edificio, y en la capital catalana se cumplen los peores presagios de esta definición inicial. La estrella luminosa de cinco toneladas en la cúspide de la torre de María --a 138 metros de altura-- solo confirma que reinterpretar a Gaudí nunca fue una buena idea y que lo mejor de la basílica sigue en su interior.