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Guns N'Roses en el San Mamés de Bilbao / EFE

Los Guns N' Roses de Axl y Slash hacen vibrar a un San Mamés entregado

Cerca de 40.000 asistentes disfrutan de los temas de la banda norteamericana en medio de grandes medidas de seguridad

5 min

Guns N’ Roses hizo vibrar a un San Mamés entregado que realizó un ejercicio de nostalgia rockera con cerca de 40.000 asistentes que disfrutaron de los temas de la banda norteamericana con Axl Rose y Slash en el mismo escenario.

Con una potente descarga de luz, sonido, pirotecnia e imágenes en las tres enormes pantallas del escenario, los Guns N’ Roses hicieron las delicias del público con canciones como Welcome to de jungle, You could be mine o Sweet child o'mine, con la que atronó el estadio.

Los estadounidenses llegaron a San Mamés dentro de su gira Not in this lifetime, que volvió a reunir al cantante Axl Rose, el guitarrista Slash y el bajista Duff McKagan, tres de los miembros originales de la banda, que el domingo estará en Madrid.

Con unas fuertes medidas de seguridad en los alrededores del recinto y Tyler Bryant & The Shakedown y Marc Lanegan Band de teloneros para amenizar la espera, el campo de fútbol se llenó para el que fue el primer concierto en el nuevo San Mamés.

Los grandes temas

Axl Rose, Slash y compañía, que saltaron puntuales al escenario a las 21.30, comenzaron con It's so easy, de su álbum de debut, Appetite for Destruction, y, a partir de ahí, encadenaron durante cerca de tres horas los temas que les encumbraron hace décadas.

Su actuación en San Mamés, con un sonido deficiente al comienzo pero que mejoró rápidamente, y con homenaje a Chris Cornell con el Black hole sun de Soundgarden, pivotó sobre los temas del Appetite for destruction y los dos Use your ilusion.

No faltaron canciones del disco Chinese Democracy, quizás los momentos más flojos de la noche, como la que da título a ese álbum, que fue el tercer tema que sonó en San Mamés, tras Mr. Brownstone y antes del potente Welcome to de jungle.

Después llegarón Estranged, una de las mejores de la noche, la versión del Live and let die de los Wings, que desencadenó la locura, y el Rocket queen.

'You could be mine'

Con You could be mine, otro de los hits de la banda, los Guns N’ Roses dieron una vuelta de tuerca más a un espectáculo que fue avanzando con Civil war y Coma para lucimiento, una vez más, de Slash y a cuya conclusión Axl Rose presentó a los miembros de la banda.

Antes de otro de los clásicos de los estadounidenses, ese Sweet child o' mine reconocible y jaleado por todo el campo desde las primeras notas, San Mamés pudo escuchar el solo de guitarra de Slash, coronado con la canción de amor de El Padrino, de Nino Rota.

Luego My Michelle dejó paso a un mano a mano entre Slash y Richard Fortus con el Wish you were here de Pink Floyd, antes de otro de los clásicos de la banda: el November rain.

'Don’t cry' para despedirse

Y tras esa canción, sonó otra que no podía faltar, la versión del Knockin' on heaven's door de Dylan, coreada por las cerca de 40.000 gargantas de San Mamés, antes de que se escuchase el Nightrain con el que se retiraron momentáneamente del escenario.

A la vuelta, otros cuatro cortes, donde destacaron Don't cry, la versión de The seeker de The Who y, en la definitiva despedida, ese Paradise city de la hierba verde y las chicas hermosas, con el que la banda coronó, entre confeti y pirotecnia, la primera noche musical del nuevo San Mamés.

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