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Ramon Fontseré, director de 'Els Joglars' / CG

Fontserè: "Me ha gustado mucho lo que ha dicho Carmen Maura"

El director de Els Joglars cree que "Boadella fue un artista que se adelantó a su tiempo" y que "Rufián no da para una obra"

19.01.2019 00:00 h.
8 min

El actor, dramaturgo y director teatral Ramon Fontserè es conocido, sobre todo, por interpretar a Jordi Pujol en Ubú President. Hace siete años Albert Boadella --tras más de medio siglo al frente-- le pasó el testigo a Fontserè para que se hiciera cargo de Els Joglars, una compañía de teatro que siempre se ha mantenido crítica con el nacionalismo catalán. El nuevo director sigue manteniendo el espíritu crítico de la formación teatral y prueba de ello es su nuevo espectáculo Señor Ruiseñor​.

--Pregunta. Una de las tesis de la obra Señor Ruiseñor es que el éxito del 'procés' se debe en gran parte al aburrimiento de la vida burguesa. ¿Es así?

--Respuesta. “La prosperidad crea la fatiga, segrega cansancio y el tedio busca irresponsablemente la diversión”, como dice Santiago Rusiñol. La gente que sale a la calle es más bien de clase media alta y es una de las escenas de la obra.  

--¿Por qué habéis recurrido a la figura de Rusiñol?

--Porque es la antítesis de todo esto. Es un hombre de la burguesía catalana que eligió la libertad del artista. Era el heredero de su abuelo en la fábrica de tejidos de telar. Es un hombre de carácter ingenioso, cosmopolita y abierto, amante de todo el territorio. Representa la inducción a una vida alegre, bohemia, divertida, sensual, hedonista y que considera el arte como algo extraordinario. Es quien introduce las obras de El Greco en España junto a Ignacio Zuloaga. Él las puede comprar porque está en París. Todos sus compañeros no tenían ni un duro, pero él sí porque el telar familiar daba para mucho. Él hizo una vida de hombre fascinante, y dijo que fue un hombre sin calvario, que todo lo que deseó lo tuvo y todo lo que quiso le fue asequible.  

--¿Es la antítesis al personaje de “catalán cohibido” que en la obra interpreta Xevi Vila. Es decir, que ve lo que hay pero no lo dice por miedo a los suyos.

--Rusiñol representaba lo cosmopolita, era amigo de Unamuno y eran dos caracteres totalmente opuestos. Representaba la Cataluña abierta, solidaria y divertida. El personaje de Xevi Vila representa más al político catalán de ahora. El delirio que hay ahora en, como mínimo, la mitad de la población.

--¿Sois optimistas en poder representar la obra en Barcelona?

--Hay un bolo en Canovellas que está atado. Es en Madrid donde se cuece toda la gira, pero nosotros no hemos sido vetados. Que quede claro. Tenemos pocos bolos, eso es la realidad. Con la anterior obra, Zenit, estuvimos en Sant Feliu y en L'Hospitalet de Llobregat, y en algunas salas privadas de Barcelona pero la respuesta del público fue escasa.

--Algunos artistas, como Isabel Coixet, dicen que "hay una corte de palmeros" en el mundo de la cultura en Cataluña.

--Es bastante habitual, desde siempre. En mi caso particular nunca he tenido ningún problema. Por lo que respecta a Els Joglars, siempre hemos sido muy críticos con el nacionalismo. Y a partir de allí empezó el enfrentamiento.

--En la obra tampoco se elude la crítica a algunos aspectos del feminismo actual. Esta semana la actriz Carmen Maura también reflexionaba sobre la cuestión. ¿Hay machismo en el mundo del arte?

--Me ha gustado mucho lo que ha dicho Carmen Maura. Me he divertido. Nuestro oficio, incluso en la época de la dictadura, ha destacado por ser un oficio en el que había una libertad sexual absoluta. Hemos sido pioneros. En Els Joglars nunca he visto machismo. En la época de la dictadura el mundo del teatro tenía su libertad. Todo esto del movimiento Me too forma parte de la industria del cine. Por ejemplo, el caso de Woody Allen. Yo considero que él se ha prestado a todas las pruebas y que hay una caza de brujas absurda. Sobretodo en el caso de Woody Allen, que es un ejemplo flagrante de lo que decía Carmen Maura.

--¿Cree que la gente se ofende más ahora o cuando empezasteis?

--Creo que ahora. La cosa de la ofensa está muy fina. Antes hacíamos unas series de televisión que me imagino que ahora con las redes sociales nos fusilarían.

--¿Es más difícil hacer bromas sobre el Rey, el feminismo o la nación?

--Depende de la manera en que se haga. La base de nuestro oficio es, con el máximo de ingenio, de belleza, de gracia y de malicia, poner en solfa los tabús de la sociedad. Y la libertad de expresión ha de servir no para defender las cosas que te gustan sino las que no te gustan.  

--¿Qué político actual le parece el más cómico de todos y a quién le hubiera gustado interpretar además de Jordi Pujol?

--Es que lo que hay ahora… [se ríe]. Pujol era un caramelo. En su época estaba Arzalluz, pero tampoco.

--Rufián es bastante cómico, ¿no? O Tardà.

--Ah bueno sí, pero es como un sketch. Son solo fragmentos. No dan para una obra.

--¿Aznar o Felipe González?

--Aznar era muy gris, muy desaborido, muy seco. Quizás Montilla podría ser una especie de Mister Chance.

--El tiempo os ha dado la razón con vuestra obra 'Ubú President', sobre la corrupción del clan Pujol. ¿En algún momento en el pasado dudasteis de que vuestra crítica y sátira fuera demasiado injusta con Pujol y su familia?

--Era una cosa que se sabía perfectamente, pero nadie decía nada. No se sabía la magnitud. Tantos años en el poder crea clientelismo y las afiliaciones por intereses. Era una cuadrilla…

--A tiro pasado es fácil verlo, ¿pero en ese momento?

--Esta es la visión que tuvo Albert [Boadella]. Lo caló. Todo surgió por una letra impagada, que le hizo conocer al personaje… Es lo que tienen los artistas que a veces se adelantan a su tiempo.