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El astronauta Neil Armstrong

Divorcios, depresiones y espiritualidad: el viaje interior de los doce hombres que pisaron la luna

Muchos se preguntan si estos exploradores modernos estaban realmente preparados para afrontar el impacto emocional de pisar otro mundo

13 min

Se ha escrito mucho de lo que sucedió dentro de las naves Apolo durante sus viajes lunares, pero muy poco de lo que ocurrió en las mentes de sus astronautas. ¿Volvieron realmente de su extraño viaje? Esta es la pregunta que se hizo el periodista Andrew Smith, autor de Lunáticos, qué fue de los hombres que pisaron la luna (Ensayo, 2005), cuando fue a la búsqueda, uno por uno, de los hombres que conquistaron la luna para relatar hasta qué punto sus vidas cambiaron después de una experiencia inigualable.

Fueron, en total, doce exploradores modernos, considerados auténticos héroes mundiales de una época gloriosa. Pero, más tarde, la mayoría de ellos quedaron relegados al olvido. Inadaptados o habiendo sufrido el descrédito por haber adoptado creencias religiosas. Los divorcios fueron una constante. Y es que solo estos doce elegidos supieron lo que es poner un pie en otro mundo. ¿Cómo iban a poder seguir siendo los mismos?

Niel Armstrong, el gran enigma

Con el paso de los años ha quedado demostrado que la elección de Neil Armstrong como el primer humano en poner sus pies en la luna fue una decisión acertada. Hasta la fecha de su muerte, en 2012, el astronauta más célebre de todos los tiempos mantuvo siempre un perfil discreto. No dejó nunca de trabajar en entornos científicos y académicos y se apartó del foco mediático. La fama y otros placeres mundanos nunca fueron de su agrado. Se negó incluso a firmar autógrafos.

Y es que Arsmstrong fue siempre un gran engima. Un hombre hermético, que no compartía sus sentimientos. Años antes de ir a la luna perdió a su hija Karen cuando tenía tan solo dos años, víctima de un tumor cerebral. Una pérdida de la que no habló ni con sus compañeros más íntimos, con los que pasaba horas y horas compartiendo el sueño de ir a la luna.

Después de volver de su viaje lunar y tras 38 años de matrimonio se divorció. Había conocido en 1992, durante un torneo de golf, a la que sería su segunda esposa, Carol Held Knight, quince años menor que él. Se mudaron a Ohio y allí permaneció hasta el fin de sus días. Según relata el periodista en su libro, sus vecinos nunca supieron que se trataba del gran Neil Armstrong quien cada día les saludaba.

Buzz Aldrin y su “magnífica desolación”

Buzz Aldrin fue el segundo hombre en pisar la luna, pero pudo ser el primero. Pese a su gran talento, su carácter excéntrico y polémico fue lo que inclinó a la NASA a elegir a Armstrong como primer moonwalker. En el libro Lunáticos también sugiere que su paso por la Academia Militar de Westpoint pudo ser uno de los principales motivos para finalmente descartarle como el Colón del siglo XX. El programa lunar Apolo ha sido considerado el último acto optimista de nuestro tiempo, y que el primer hombre en alunizar fuera un civil, en lugar de un militar, era una estampa mucho más popular.

Buzz Aldrin
Buzz Aldrin, el segundo hombre en pisar la luna

Aldrin sigue vivo y aparece recurrentemente en los medios de comunicación. Sus célebres comentarios sobre unas luces que vio en el espacio durante su viaje a la luna han dado pie a muchas teorías sobre alienígenas. La vuelta a la tierra de Aldrin tampoco fue fácil, explicó que la “NASA no tuvo en cuenta el impacto emocional de ir a la luna” y, durante años, cayó en el alcoholismo y la depresión. El astronauta describió como una “magnífica desolación” sus sensaciones en la luna en su libro autobiográfico. Ahora, junto a su tercera esposa, vive en California. En la visita del periodista, su mujer se lamentaba de que el hombre que había ido a la luna fuera al mismo tiempo incapaz de usar la cafetera.

Los celos de sus primeras esposas

Armstrong, Aldrin y Michael Collins (el tercer tripulante que se quedó en el módulo lunar) alcanzaron en su momento una fama muy similar a las de las estrellas del rock. El gobierno de Estados Unidos les llevó de gira mundial y compartieron recepciones con actrices como Gina Lollobrigida y misses del mundo de la belleza que les recibían con los brazos abiertos.

Aldrin, el más fanfarrón y proclive a hablar de las mujeres que conocieron en sus viajes, ha narrado cómo la nueva fama mundial de los tres astronautas del Apolo 11, sumada a las inéditas sensaciones de haber ido a la luna, rompieron sus primeros matrimonios. Aldrin narra “los celos” de Jane, primera esposa de Armstrong, tras una fiesta organizada en Roma por la “voluptuosa actriz Gina Lollobrigida”. “Las mujeres estaban cada vez más unidas mientras los hombres se distanciaban”, relató. Poco tiempo después de las primeras fiestas, llegaron las depresiones

Cuando Smith escribió su obra permanecían vivos nueve de los doce astronautas. James Irwin (Apolo 15); Alan Shepard (Apolo 14) y Pete Conrad (Apolo 12) habían muerto de un ataque al corazón, un cáncer y un accidente de moto, respectivamente. 

Alan Bean, pintor de paisajes lunáticos

Alan Bean fue el último de la tripulación Apolo 12 en morir, en el año 2018. Smith tuvo la oportunidad de entrevistarle para su obra años antes.

alan bean
Alan Bean

Bean renunció a la NASA en 1981 para dedicarse exclusivamente a la pintura. Apartó su faceta científica y pintaba la luna cómo le gustaría haberla visto, renunciando del “gris” real. De algún modo, el astronauta quiso mantener viva las sensaciones que tuvo al pisar el satélite terrestre. Y, mediante la pintura, logró mantener esa conexión con una experiencia, quizás demasiado grande, para habitar únicamente en la mente de un hombre. 

Edgar Mitchell y las fenómenos paranormales

Edgar Mitchell fue el sexto hombre en pisar la luna. En 1972 abandonó la NASA y empezó a defender fenómenos paranormales. En 2008 una entrevista suya causó gran estupor al asegurar que una fuente de la NASA tuvo contacto con alienígenas reales. En la misma línea, publicó varios libros sobre ovnis y fenómenos considerados por sus colegas de la NASA de ser “pseudocientífico”.

Su cada vez mayor contacto con las disciplinas alternativas le hizo afirmar que un joven curandero llamado Adam Dreamhealer le ayudó a curar el cáncer de riñón que padecía, a distancia. Mitchell murió en 2016 y hasta el último momento siguió manteniendo la existencia de raza extraterrestre.

David Scott, defensor de Galileo

Como Armstrond, David Scott mantuvo bajo control las sensaciones derivadas de haber pisado la luna. Continuó siendo un hombre de ciencias y pasó inadvertido para los medios.

Su viaje a la luna en la misión del Apolo 15 es conocida porque realizó una demostración ante las cámaras de televisión para confirmar la teoría de Galileo, de que en ausencia de atmósfera no hay resistencia del aire y la gravedad actúa por igual con independencia de la masa de los objetos. Dejó caer simultáneamente un martillo y una pluma que llevaba en cada mano y ambos objetos tocaron el suelo lunar el mismo tiempo.

John Young, una vocación 'espacial'

John Young disfrutó de la carrera más longeva de todos los astronautas, convirtiéndose en la primera persona en realizar seis vuelos espaciales durante los 42 años de servicio activo.

Era un hombre de pocas palabras, aunque menos frío que Armstrong en el trato personal. Además de tener la carrera más larga dentro de la NASA, todos sus compañeros tienen un buen recuerdo de él. Su buen humor, incluso ante los accidentes más rocambolescos durante las pruebas de ensayo, lo definen.

Young tuvo la suerte de pasar tres días enteros en la luna. Para él, el espacio fue siempre lo primero. Otros astronautas dejaban el trabajo para poder dedicarse a su familia o por el desgaste y la dureza del trabajo. Young, en cambio, permaneció comprometido con la NASA, siendo incluso jefe de la Oficina de Astronautas.

Charles Duke encontró a Dios en la tierra

Charles Duke explica que caminó tres días sobre la faz de la luna, pero que caminar al lado de Jesús es para siempre. El astronauta del Apolo 16 no encontró a alienígenas en la luna, pero sí a Dios en la tierra. Tras el intento de suicidio de su esposa en 1975, seis años después de pisar la luna, confesó que tuvo una experiencia religiosa.

Foto de familia de un astronauta en el suelo de la luna
Foto de familia de un astronauta en el suelo de la luna

Como antes Einstein o Pascal, Duke siempre ha defendido la conciliación entre la ciencia y la espiritualidad. Durante su viaje a la luna, además, dejó una foto de su familia en la superficie lunar. Fue una forma de poder decir que sus seres queridos también formaban parte de ese viaje.

Harrison Schmitt, senador republicano

Harrison Schmitt, conocido como Jack, fue el último hombre en pisar la luna y el penúltimo en abandonarla. Formó parte del Apolo 17, junto a Gene Cernan y el piloto de módulo Ron Evans. Junto a Armstrong, fueron los dos únicos civiles en ir a la luna.

Dejó la NASA para dar el salto a la política. Senador del Partido Republicano hasta 1982, se mostró a favor de la energía nuclear a base de productos lunares.

Gene Cernan, protagonista de Netflix

Eugene Cernan puede presumir de ser el último sapiens en abandonar la luna. Y su hazaña le ha valido un documental en la célebre plataforma Netflix, titulado El último hombre en la luna.

ultimo hombre luna astronauta
Un astronauta pisa la luna

Cernan de divorció de su primera mujer, con la que tenía una hija en común, pero mantuvieron la amistad toda la vida. Como explica Smith en su libro, algunos divorcios no fueron el resultado del viaje lunar sino fruto de los tiempos que vivían, como otros coetáneos de su edad. 

Las últimas palabras de Cernan fueron utilizadas por la banda Public Service Broadcasting para la canción Tomorrow, ya que fue la última voz humana en este satélite natural de la Tierra que es la luna.