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'Las tres mellizas'

La creadora de 'Las tres mellizas' recupera la propiedad intelectual de su obra

La productora Cromosoma indemnizará a Roser Capdevila con 381.000 euros, según ha fallado el Tribunal Supremo

3 min

Roser Capdevila, la creadora de Las tres mellizas, ha recuperado la propiedad intelectual de su obra. El Tribunal Supremo le ha dado la razón en un litigio que comenzó en 2013 contra la productora Cromosoma, que se encargaba de explotar la serie de animación. Cromosoma tendrá que indemnizar a Capdevila con 381.000 euros, aunque es difícil que pueda pagar, ya que entró en concurso de acreedores en 2012 y puso como aval la propiedad de estos personajes.

Al margen de la cuantía económica derivada de los daños y perjuicios ocasionados, Cromosoma cesará en la explotación de los derechos de Las tres mellizas y devolverá todos los dibujos originales a la ilustradora. Así lo ha establecido en la sentencia la Sala de lo Civil del Supremo.

Anna, Teresa y Helena

Roser Capdevila creó en 1983 los dibujos de Las tres mellizas, cuyos personajes están inspirados y comparten nombre con sus tres hijas: Teresa, Anna y Helena.

Con el éxito de su obra, la ilustradora firmó en la década de 1990 dos contratos con Cromosoma para cederle los derechos de explotación de los dibujos de Las tres mellizas y del personaje de La Bruja Aburrida.

El origen del conflicto

El conflicto surgió en 2010, cuando Cromosoma contrató a Capdevila para colaborar en la creación de un largometraje de Las tres mellizas y a los tres meses la creadora decidió abandonar el proyecto porque consideraba que no se respetaba el espíritu de sus creaciones originales.

Pero no fue hasta 2012 cuando Capdevila resolvió el contrato con la productora y le exigió que paralizara el largometraje y que le devolviera los dibujos originales.

El litigio se inició porque Cromosoma no quería resolver algunos de los contratos ya que disponía de marcas registradas a su nombre a partir de las ilustraciones de Capdevila.

Cromosoma se aprovechó

En primera instancia, el Juzgado Mercantil número 8 de Barcelona falló a favor de Capdevila, pero la Audiencia de Barcelona dio la razón a la productora tras interponer un recurso. Finalmente, el Supremo ha concluido que en los contratos suscritos por ambas partes se establecía que cualquier marca registrada, que tuviera algún elemento que afectará al derecho a la propiedad intelectual de Capdevila, requería su autorización expresa.

Por este motivo, el Supremo ha concluido que Cromosoma se "aprovechó de la relación de confianza" que había con la autora para "apropiarse de marcas" sin su previa autorización.