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'La Escuela', el cómic solidario de Javier Royo para construir un colegio en Senegal

El cómic solidario de Javier Royo para construir un colegio en Senegal

'La Escuela' narra cuatro historias de amor entre africanos y europeos en el pueblo de Thionk-Essyl

23.04.2019 00:00 h.
11 min

Portada del cómic 'La Escuela' de Javier RoyoThionk-Essyl es un pueblo de unos 15.000 habitantes en el sur de Senegal. “Cuando viajé por vez primera en 2016, no conocía África. Para mí fue un gran choque. Creo que lo fue porque existe una atracción hacia lo desconocido. Es un gran continente del que nos llega poca información muy sesgada y superficial. ¡Y lo tenemos al lado! Muchos sólo piensan en hambruna y conflictos. Y esta realidad existe. Pero también existe un continente de gente que trabaja y lucha por un futuro mejor. La idea de los colonos blanquitos y ricos llegando a enseñar cosas a los negritos pobres sigue siendo muy potente en Europa y está en el subconsciente colectivo”, cuenta Javier Royo (Zaragoza, 1972), autor de La Escuela, un cómic solidario que recauda fondos para la construcción de un colegio en el la localidad.

Cuando a Royo le hablan del proyecto, estaba todavía en una fase muy inicial, y ahora encara su recta final. “Un amigo me cuenta que están trabajando en un pueblo en el que había 80 alumnos por aula en un único instituto de secundaria, y que había una necesidad urgente de construir otro”, explica. El ayuntamiento ya había cedido a Foundawtion --así se llama la fundación-- un terreno municipal y habían coordinado a los habitantes de los barrios para ayudar en las tareas de limpieza de la maleza del lugar. “Las aulas eran todavía un prototipo”, señala el ilustrador. “Me encantó el proyecto. Al día siguiente le llamé y le dije que podría viajar allí para hacer talleres de ilustración, conocer la zona y ver cómo crear un libro que sirviera para recaudar fondos”.

El viaje

¿Qué encuentras a tu llegada?  “Un pueblo con sus cosas de pueblo. La gente es muy amable y siempre sonríe. Como en todas partes, a veces pueden ser un poco desconfiados, pero son muy generosos. Nunca te faltará comida y la forma de vida es más sencilla que en las ciudades. No hay escasez de alimentos, aunque todo es muy básico. Apenas hay objetos de consumo, esto es lo que más llama la atención. No puedes gastar dinero aunque quieras. La alimentación está basada en el arroz y casi todo el mundo tiene animales, vacas, ovejas, cabras o pollos. Además, está a orillas del río Casamance, que es en realidad una especie de ría gigante de agua salada, donde también se puede pescar. ¡Ah! y todo el mundo tiene un smartphone, y una cuenta de Facebook. Y casi todos los productos allí son chinos: las motos, material de construcción manufacturado, etc. China está haciendo su gran negocio en África”, relata el ilustrador gráfico.

Royo también percibe que “existe una realidad distorsionada y muy atractiva para la gente que no ha conocido Europa”, tal y como recoge en el cómic. “Hay que ponerse en el lugar de alguien que nace en un país pobre y que por otra parte tiene acceso a las redes sociales y ve nuestros selfies en Facebook, y ve la realidad de France 1 --la televisión francesa-- que no es el del día a día de la gente de a pie. Creo que la gente de allí se siente atraída por un mundo que ven a través de las pantallas, dónde parece que todo es sencillo: el éxito, el consumo, el tener cosas, es una especie de paraíso 2.0. Es verdad que las oportunidades en un país rico se multiplican, pero las leyes antiinmigración y el tipo de vida en nuestra sociedad cuando eres pobre, tienen poco que ver con lo que se muestra en la televisión”, explica.

Cuatro historias de amor: tener un futuro

¿Cómo das forma al libro? “El proceso de trabajo es muy sencillo. Para empezar, se basa en mi experiencia a lo largo de los viajes que he ido haciendo y de las entrevistas a diferentes personas. En realidad hay material para muchas más historias de las que aparecen en el libro, pero decido centrarme en la de Ibou y su hija --es el responsable del campamento--, en Amadou --uno de los niños a los que da clase allí--, en Laura --una de las arquitectas voluntarias de la obra-- y en Ousmane que, no es nadie en concreto, pero a la vez es el gran protagonista del libro. Intenta llegar a Europa en un cayuco, y representa a muchos jóvenes. Este personaje me interesaba mucho porque existe un gran problema de emigración de gente joven en toda África subsahariana. En Casamance es algo muy evidente: la pirámide de población de Thionck Essyl tiene una base muy grande, la mitad son niños, pero cuando llegan a los 20 o 25 años, esa pirámide se corta como un tronco.  La gente a esa edad migra a otros lugares, también a ciudades más grandes como Bignona, Ziguinchor o Dakar, pero muchos de ellos intentar llegar a Europa vía Islas Canarias o vía Libia hacia el Mediterráneo. Es un drama, pero sólo intentan tener un futuro”, lamenta.

Javier Royo trabajando en el cómic 'La Escuela'

Javier Royo trabajando en el cómic 'La Escuela'

A través de esta novela gráfica, Royo intenta romper los tópicos que los europeos tienen sobre África, así como los que tienen los africanos sobre Europa, y también relata los anhelos y la atracción que un continente ejerce sobre el otro. “Siempre he mantenido que no pienso que esté salvando a nadie. Creo que viajo por mí, es una acción completamente egoísta. Si después queda algo de lo que hacemos y a ellos les sirve, ya será un extra. Pero para mí, cada viaje es un regalo. Sobretodo porque te das cuenta de cómo te condiciona la vida la lotería de nacer en un punto u otro del planeta”, constata el ilustrador.

“El motor del cambio: la educación”

¿Por qué impartir talleres de dibujo? “La creatividad es el motor del progreso y de la cultura. Sin ella no existe evolución. Si además unes la creatividad a la educación estás consiguiendo que se active la parte más importante de la sociedad que es que las generaciones jóvenes aprendan y tengan una herramienta del futuro. Es el único camino”, manifiesta el diseñador.

La construcción de la escuela en Thionk-Essyl en mayo de 2017 / CG

La construcción de la escuela en Thionk-Essyl en mayo de 2017 / CG

Durante sus viajes a Thionk-Essyl ha realizado talleres, no solo con niños, también de formación a profesores. Ahora algunos ya imparten educación plástica en una escuela de primaria donde antes no se hacía. “Este es el verdadero motor de cambio de una sociedad: la educación. Y esa era la idea del cómic, la de poner una cámara que grabase lo que estamos haciendo allí y que la gente entienda que al comprarlo ayuda a que una zona al sur de Senegal se desarrolle por medio de la educación”. El trabajo de Foundawtion en la zona va más allá, el proyecto integra a la población local y repercute en su desarrollo económico. “Si ayudamos a que una sociedad se desarrolle, con el tiempo habrá un efecto sobre la emigración. A nadie le gusta tener que dejar su país por falta de oportunidades, no nos engañemos”, subraya Royo.

Última fase

El proyecto de construcción de la escuela está ahora en su última fase. La previsión es que en julio de este año finalicen los trabajos de construcción de las awlas --aulas-- y que en octubre comiencen las clases, “aunque queden por terminar algunas zonas comunes, como el campo de fútbol”, explica Royo. La labor de Foundawtion en Thionk-Essyl no acabará aquí. “Cuando termine la obra de la escuela, empezaremos un programa de workshops --talleres-- con voluntarios europeos para impartir formación a educadores de la zona. Estamos trabajado ya en ello”, avanza el autor del cómic.

El libro se puede comprar en la web de Foundawtion , y también aportaciones al proyecto. Además, el que tenga conocimientos constructivos --arquitectos, aparejadores, ingenieros, albañiles o carpinteros-- y hable francés, puede sumarse como voluntario a la obra: www.foundawtion.org