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Un viaje por Barcelona a través de los libros / PIXABAY

Cinco rutas para descubrir el lado más literario de Barcelona

Algunas de las historias más famosas de la literatura están emplazadas en Barcelona, y existen recorridos para seguir sus pasos

7 min

Una buena forma de planificar una visita a Barcelona es apoyarse en su carácter literario. Y es que la Ciudad Condal ha inspirado y acogido a escritores de todo el mundo, que la han inmortalizado en sus páginas. No en vano, además de ser conocida como una capital editorial en dos lenguas (el castellano y el catalán), es también el mayor centro de publicación en lengua castellana.

Grandes nombres de la literatura universal, como Gabriel García Márquez, Eduardo Mendoza, George Orwell y Mario Vargas Llosa, han plasmado en sus obras un pedazo de Barcelona. Lugares reales que todo el mundo puede visitar siguiendo una de estas cinco rutas.

Ruta George Orwell

Una de las rutas más interesantes por Barcelona sigue los pasos de George Orwell en La Rambla y sus alrededores. Conocido por 1984 y Rebelión en la granja, el periodista y escritor británico es también autor de Homenaje a Cataluña, donde plasmó su experiencia en la Guerra Civil. Para seguirla hay que partir de la plaza Catalunya, donde tenían su sede el Partido Comunista (en el Hotel Colón, que ya no existe) y la confederación anarquista CNT (en el Edificio de Telefónica). Desde allí, bajar por La Rambla hasta el número 138, el del Hotel Continental, donde se alojó. Había sido colectivizado como sede del gobierno local. "Era la primera vez en mi vida que estaba en una ciudad donde la clase trabajadora tenía el mando”, escribió el autor.

Panorámica de la Plaza Cataluña de Barcelona / G DA - WIKIMEDIA COMMONS

Panorámica de la Plaza Cataluña de Barcelona / G DA - WIKIMEDIA COMMONS

Sólo a diez números, en el 128, se alza el Hotel Rivoli, entonces sede del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista). Para defenderlo, Orwell y otros milicianos se apostaron enfrente, en lo alto del Teatro Poliorama. Justo al lado estaba (y está) el Café Moka. Para finalizar hay que encaminarse hacia el Raval y, tras pasar por el mercado de la Boqueria, se llega a la plaza de George Orwell.

Monzó, Vallmitjana, Casavella, Mendoza y Bouvila

Un segundo itinerario recomendable recorre dos barrios del sudoeste de la ciudad. En Poble Sec, en la plaza de Santa Madrona, Quim Monzó ambientó el cuento largo Davant del rei de Suècia. Y en Montjuïc, Juli Vallmitjana describió el mundo de los gitanos en Sota Montjuïc; Francisco Casavella situó a su gran personaje, el Watusi (El día de Watusi); y Eduardo Mendoza ambientó en la capital catalana su novela La ciudad de los prodigios, donde radiografió su ciudad natal.

De la mano de Onofre Bouvila se puede visitar el parque de la Ciutadella, donde estaba la ciudadela militar y hoy están el Parlament y el Zoo de Barcelona. En la plaza de España se puede atravesar la avenida Reina Maria Cristina hasta el Palau Nacional, que acoge el Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC). Desde sus terrazas, es posible disfrutar de increíbles panorámicas de la Ciudad Condal. Esta zona se construyó para la Exposición Universal de 1929, y Eduardo Mendoza, en su libro, retrata la evolución de la urbe entre las exposiciones de 1888 y 1929. Y para poner el mejor punto final, nada como llegar al Castillo de Montjuïc.

Joan Maragall y Mercè Rodoreda

Una tercera ruta se centra en dos grandes de la literatura catalana y abarca dos distritos. En Sant Gervasi está la casa-museo del poeta Joan Maragall, que se puede visitar (incluida su biblioteca). Y en Gràcia sobresale un nombre: Mercè Rodoreda, que escogió la plaza del Diamant como escenario de su novela más célebre, que adoptó su nombre. Otro de sus libros tomó el nombre de la calle Camèlies, en Horta-Guinardó.

J.V. Foix, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa

La cuarta ruta literaria transcurre en Sarrià-Sant Gervasi. Aquí está el universo del poeta local J.V. Foix, que calificó la ciudad como Barcelonota. Aquí vivieron dos de los más grandes escritores en lengua castellana: Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa. En la capital de Cataluña pudieron escribir en libertad. Y ahí triunfaron, muy bien asesorados por la agente literaria Carmen Balcells. La ruta en este caso pasa inevitablemente por el Monestir de Pedralbes, la pastelería Foix y el cementerio de Sarrià.

Miguel de Cervantes

Para seguir los pasos de Don Quijote de la Mancha se puede empezar por la Catedral de Barcelona. Allí está la escultura del Cristo de Lepanto, que según la leyenda estuvo presente en el enfrentamiento de la Santa Liga contra el Imperio Otomano en 1571, donde luchó Miguel de Cervantes. Algo más alejado está el callejón de Perot lo Lladre, un bandolero famoso al que Cervantes rebautizó como Roque Guinart.

Estatua de El Quijote / PIXABAY

Estatua de El Quijote / PIXABAY

La siguiente parada, tras pasar Las Ramblas, es la Biblioteca de Cataluña, la mejor del mundo sobre libros del Quijote. A continuación, hay que seguir hasta el Museu Marítim, en las Atarazanas Reales, para contemplar la galera que comandó Juan de Austria en la batalla de Lepanto. Cerca, tras pasar el Mirador de Colón (al final de La Rambla), está el número 2 del Paseo de Colón. Según la tradición, en el tercer piso vivió Miguel de Cervantes. Por último, hay que detenerse ante la Facultad de Náutica de Barcelona, donde antes se alzaba el Portal del Mar. Y contemplar el mismo mar que el Quijote vio por primera vez y donde recuperó el juicio tras haber sido vencido, en la playa de la Barceloneta, por el Caballero de la Blanca Lluna.